La receta fácil de una chef italiana que te salvará cuando no quieras cocinar

Hay días en que cocinar da pereza, pero esto no significa tener que recurrir siempre a comida preparada o a pedir algo a domicilio. Una chef italiana ha compartido una solución rápida inspirada en la piadina, uno de los panes planos más conocidos de Italia, pero adaptada para que se pueda preparar en muy pocos minutos y sin necesidad de amasar. Solo se necesitan tres ingredientes básicos: harina, agua y sal. El resultado es una base fina hecha en la sartén que después se puede rellenar con prácticamente cualquier cosa que tengas en la nevera.

Tres ingredientes que salvan una noche con pocas ganas de cocinar y una nevera casi vacía

Harina, agua y sal: no necesitas nada más

La receta no pretende reproducir la piadina tradicional italiana, que acostumbra a tener una masa más trabajada y otros ingredientes, sino ofrecer una versión exprés. Para prepararla necesitas un vaso de harina, un vaso de agua y media cucharadita de sal. Mézclalo todo en un bol hasta que desaparezcan los grumos y obtengas una masa bastante líquida y homogénea.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Mientras tanto, pon una sartén antiadherente al fuego y deja que coja temperatura. Cuando esté caliente, vierte una pequeña cantidad de la mezcla y repártela para que quede una capa fina. Cocínala durante unos minutos hasta que la superficie empiece a cuajar y los bordes se desprendan con facilidad. Gírala y déjala unos instantes más por el otro lado.

La gran gracia es que no hay que amasar, dejar reposar la masa ni esperar a que fermente. Puedes repetir el proceso hasta terminar la mezcla e ir apilando las piadinas mientras todavía están calientes. Si la masa te queda excesivamente espesa, puedes añadir un poco más de agua; si queda demasiado líquida y cuesta que mantenga la estructura, incorpora un poco más de harina.

El relleno convierte una masa simple en una cena completa

Una vez preparadas, llega la parte más fácil: rellenarlas. La propuesta italiana combina stracciatella y prosciutto crudo, una mezcla muy sencilla en la que la cremosidad del queso contrasta con el punto salado del jamón. Pero la receta acepta muchas otras opciones.

Puedes aprovechar restos de verduras asadas, añadir mozzarella y tomate, combinar aguacate con queso fresco o incluso preparar una versión dulce con crema de frutos secos y fruta. La base es lo suficientemente neutra para que funcione con sabores muy diferentes. Este tipo de preparaciones existen, con variaciones, en muchas culturas: tortillas, panes de sartén o masas rápidas elaboradas con ingredientes sencillos. Precisamente esta es la filosofía de la receta: solucionar una comida sin complicaciones.

En menos tiempo del que tardarías en preparar una masa convencional, puedes tener una base recién hecha y personalizarla según lo que tengas en casa. Una idea especialmente útil para aquellos días en que no tienes ganas de cocinar, pero tampoco quieres renunciar a una cena caliente y recién hecha.