Rafa Antonín, conocido en redes como @rafuel55, se ha convertido en uno de esos cocineros virales que no necesitan artificios para enganchar. Su manera tranquila de cocinar, su tono cercano y esa sensación de estar viendo cocinar a alguien de casa hacen que cada receta se disfrute casi tanto como el plato final. En uno de sus vídeos más comentados propone una pasta cremosa de champiñones al cava, una receta sencilla, económica y pensada para gozar de verdad, sin prisas y sin complicaciones, pero con mucho sabor. Es el típico plato que entra por los ojos, reconforta desde el primer bocado y demuestra que no hace falta nada sofisticado para cocinar bien.

Esta receta de pasta se disfruta de verdad

La receta arranca con una base muy reconocible, una sartén amplia donde se mezcla aceite de oliva virgen extra con un toque de mantequilla, una combinación que aporta sabor y suavidad desde el inicio. Sobre esa grasa aromática se añade cebolla picada y champiñones laminados, que se cocinan poco a poco a fuego medio. Aquí Rafa insiste en algo muy suyo: dejar que los ingredientes hagan su trabajo, que los champiñones pierdan el agua, empiecen a dorarse y concentren su sabor. Un punto de sal, pimienta y ajo en polvo es suficiente para realzar el conjunto sin enmascararlo.

Espaguetis, los protagonistas / Foto: Unsplash

Cuando el sofrito ya tiene ese color apetecible, entra en juego la harina, añadida con cuidado para espesar la salsa más adelante. Se cocina brevemente, lo justo para que pierda el sabor a crudo, y entonces llega uno de los ingredientes que marcan la diferencia: el cava. No se trata de emborrachar el plato, sino de aportar un fondo aromático elegante. El alcohol se deja evaporar y la salsa empieza a transformarse cuando se incorpora la nata y el caldo, creando una textura cremosa, envolvente y muy ligada.

Una receta sencilla, económica y pensada para gozar de verdad, sin prisas y sin complicaciones

Mientras la salsa reduce a fuego suave, la pasta se cuece en abundante agua con sal, pero con un detalle importante: se retira un par de minutos antes del tiempo recomendado. Ese punto al dente es clave para terminarla en la sartén, donde se integra con la salsa mediante un ligero mantecado. Si hace falta, se añade un poco de la espuma o del agua de cocción, que ayuda a ligar todo y a conseguir esa cremosidad tan característica de la pasta italiana bien hecha.

 

 

El plato se remata con perejil fresco picado, que aporta color y frescor. El resultado es una pasta cremosa, sabrosa y muy reconfortante, de las que se comen despacio y se disfrutan hasta el final. Una receta que, como diría el propio Rafa Antonín, no busca postureo, solo que te sientes a la mesa y la disfrutes de verdad de un plato con ingredientes reales.