Cargando...

La freidora de aire se ha convertido en uno de los electrodomésticos más útiles de la cocina, sobre todo porque permite preparar platos rápidos, crujientes y con menos aceite que una freidora tradicional. Pero esto no quiere decir que sirva para todo. Su funcionamiento se basa en aire muy caliente que circula a gran velocidad dentro de un cajón pequeño, y este detalle es precisamente lo que hace que algunos alimentos salgan muy bien y otros acaben secos, quemados, deshechos o directamente esparcidos por el interior del aparato. Por eso es importante entender que la freidora de aire no es una olla, ni una sartén, ni un horno convencional. Es fantástica para patatas, verduras consistentes, pollo, rebozados ya preparados o recalentar alimentos crujientes, pero hay preparaciones que es mejor no poner nunca si no queremos ensuciarla, estropear la comida u obtener una textura mucho peor de la esperada.

Entender cómo funciona la freidora de aire es fundamental

Los alimentos demasiado líquidos no funcionan

Las sopas, cremas, salsas, natillas o masas muy fluidas no son buenas candidatas para la freidora de aire. El ventilador puede mover el líquido, hacer que salpique o provocar que se derrame dentro del cajón. Además, estos alimentos necesitan calor húmedo o una cocción más estable, no aire seco circulando con fuerza. Una masa de pastel demasiado líquida, por ejemplo, puede quedar irregular, cruda por dentro y seca por fuera.

Air Fryer / Foto: Freepik

También hay que tener cuidado con el arroz y la pasta con salsa. Son alimentos que necesitan líquido para cocerse bien y absorber sabor. En la freidora de aire tienden a secarse, pegarse o perder textura. Puede servir para gratinar una pequeña ración ya hecha, pero no para cocinarlos desde cero. Pasa algo similar con los quesos solos o mal protegidos: se funden rápido, gotean y pueden ensuciar el aparato. Si se hacen palitos de mozzarella o queso rebozado, es mejor congelarlos antes y protegerlos bien.

Lo crujiente no siempre sale bien

Las verduras de hoja ligera, como espinacas, rúcula o col kale, también pueden dar problemas. Como pesan poco, el aire las puede hacer volar, secarlas demasiado deprisa o quemar sus bordes. Si se quieren preparar, hay que mezclarlas con un poco de aceite y evitar que queden sueltas dentro de la cesta. Los alimentos muy grasos son otro punto delicado. Beicon, embutidos, piezas de carne con mucha grasa o algunos pescados pueden soltar demasiado aceite, generar humo y ensuciar mucho el fondo. No es que sea imposible hacerlos, pero conviene preparar poca cantidad, utilizar accesorios adecuados y vigilar la cocción.

Tampoco es buena idea hacer palomitas. Muchas freidoras de aire no alcanzan la temperatura constante necesaria para que los granos estallen bien, y algunos pueden quedar atrapados u obstruir el aparato. La norma es sencilla, ya que si un alimento necesita líquido, pesa muy poco, se funde demasiado deprisa o suelta demasiada grasa, probablemente no es el mejor candidato para la freidora de aire.