El café forma parte de la rutina diaria de millones de personas, pero ¿y si lo estuvieras tomando mal sin saberlo? En un reciente video compartido en Instagram por @lasmananaskiss, el nutricionista Pablo Ojeda explica cómo optimizar el efecto estimulante del café y evitar que interfiera con la absorción de ciertos nutrientes esenciales. Según detalla, no se trata de eliminarlo, sino de elegir mejor el momento del día en que lo consumimos. La clave está en entender cómo funciona la cafeína en el organismo y cómo interactúa con hormonas como el cortisol o con minerales presentes en los alimentos. Un pequeño ajuste en tus horarios podría marcar una gran diferencia en energía y salud para tu día a día si cambias tu rutina en relación al café.

El mejor momento para tomar café según Pablo Ojeda

Durante el video, el especialista recuerda que al despertarnos tenemos niveles elevados de cortisol, conocida como la hormona del estrés y la activación. Este pico natural ayuda al cuerpo a ponerse en marcha, por lo que consumir café inmediatamente después de levantarse no potencia tanto el efecto estimulante de la cafeína como muchos creen.

Taza de café / Foto: Unsplash
Taza de café / Foto: Unsplash

Ojeda recomienda esperar entre 30 y 45 minutos tras despertarse antes de tomar el primer café del día. De esta forma, cuando los niveles de cortisol comienzan a descender, la cafeína puede actuar de manera más efectiva, generando una activación más sostenida y eficaz sin depender únicamente del impulso hormonal matutino.

Tomar el café en el momento equivocado puede reducir sus beneficios reales

Otro de los puntos que destaca el nutricionista es el hábito extendido de tomar café justo después de comer. Ese clásico “¿quiere un café?” puede no ser la mejor elección si lo convertimos en rutina diaria. La razón es que la cafeína puede interferir en la absorción de minerales esenciales, especialmente hierro y magnesio, reduciendo el aprovechamiento nutricional de la comida.

Esto no significa que un café ocasional tras una comida sea perjudicial, sino que mantenerlo como costumbre diaria puede afectar a largo plazo la correcta asimilación de ciertos nutrientes, sobre todo en personas con tendencia a déficit de hierro.

 

 

El mensaje del video es claro: el café no es el problema, sino el momento en que lo tomamos. Ajustar su consumo puede ayudar a maximizar el efecto estimulante natural sin comprometer la nutrición. Esperar unos minutos tras despertarse y evitarlo justo después de comidas principales son dos cambios simples que pueden mejorar tanto el rendimiento como la salud. Así, el café sigue siendo un aliado, pero entendido desde la evidencia y no solo desde la costumbre. Un pequeño cambio de horario puede transformar por completo cómo responde tu cuerpo a cada taza de café.