Hay recetas que no necesitan reinventarse porque ya lo tienen todo. El bikini es uno de esos platos que forman parte de la memoria colectiva, especialmente en Barcelona, donde este sencillo sándwich de jamón y queso se ha convertido en una institución. Y no sorprende que figuras como Marc Giró lo sigan reivindicando como una de sus meriendas favoritas: rápido, económico y absolutamente infalible. El bikini no deja de ser una adaptación local del clásico sándwich mixto, pero con identidad propia. Su nombre nace de la famosa sala de fiestas Bikini de Barcelona, donde empezó a popularizarse en los años 50. Desde entonces, ha pasado de ser un tentempié nocturno a convertirse en un imprescindible de bares, cafeterías y casas. Pan de molde, jamón cocido y queso fundido: tres ingredientes que, bien ejecutados, logran un equilibrio perfecto entre textura y sabor.
La merienda favorita de Marc Giró que es un clásico catalán
Lo que hace especial al bikini no es su complejidad, sino precisamente lo contrario. La clave está en los pequeños detalles, como utilizar un buen pan que quede crujiente por fuera y tierno por dentro, o elegir un queso que funda correctamente sin perder sabor. También influye el punto de tostado, ese dorado uniforme que aporta ese toque irresistible que todos reconocen al primer bocado.
En los últimos años, el bikini ha vivido una especie de segunda juventud. Muchos locales han decidido elevarlo con versiones más elaboradas, incorporando ingredientes como trufa, sobrasada o incluso carnes premium. Sin embargo, la versión clásica sigue siendo la favorita, la que conecta directamente con la infancia y con esos momentos cotidianos que no necesitan artificios.

La clave está en los pequeños detalles, como utilizar un buen pan que quede crujiente por fuera y tierno por dentro
Además, su versatilidad lo convierte en una opción perfecta para cualquier momento del día. Puede ser un desayuno rápido, una merienda reconfortante o incluso una cena ligera. Es uno de esos platos que no fallan nunca, que funcionan tanto en casa como fuera, y que no requieren conocimientos culinarios avanzados para disfrutarlo al máximo.
En un contexto gastronómico donde muchas veces se busca lo complejo o lo exclusivo, el bikini demuestra que la sencillez sigue teniendo un valor enorme. No hace falta una larga lista de ingredientes ni técnicas complicadas para crear algo memorable. A veces, basta con combinar bien lo básico.

Por eso no sorprende que siga siendo una elección habitual para muchos, incluidos rostros conocidos. Porque más allá de modas y tendencias, hay platos que simplemente funcionan, y el bikini es uno de ellos. Un clásico que nunca pasa de moda y que, como reconoce Marc Giró, sigue ocupando un lugar privilegiado en nuestras mesas.