El licor catalán de fresas que no conoces: receta fácil

Los licores caseros forman parte de una tradición muy arraigada en muchas casas catalanas, especialmente cuando llega la temporada de una fruta concreta y se quiere aprovechar todo el sabor. El licor de fresas es probablemente uno de los menos conocidos, pero también uno de los más sencillos de preparar. No necesita ninguna técnica complicada ni una lista interminable de ingredientes: solo fresas maduras, azúcar, alcohol de 40 grados y un poco de paciencia. El resultado es un licor dulce, intensamente afrutado y de un color espectacular que se puede tomar bien frío después de una comida o utilizar en postres y cócteles.

Con un poco de paciencia tenemos un licor perfecto para terminar una comida

El primer secreto es dejar trabajar el azúcar

Para prepararlo necesitamos 500 gramos de fresas, 500 gramos de azúcar y 700 mililitros de alcohol de 40 grados. Antes de empezar, las fresas se deben lavar con cuidado, preferiblemente antes de retirar la parte verde, para que no absorban tanta agua. Después se secan bien, se retira la hoja y se cortan en láminas o en trozos pequeños para que liberen el zumo con más facilidad.

Las fresas se colocan dentro de un recipiente limpio junto con el azúcar. No es necesario añadir todavía el alcohol. Durante los dos primeros días, el azúcar irá extrayendo el agua natural de la fruta y se formará una especie de jarabe rojo intenso. Es importante remover la mezcla dos o tres veces al día para que el azúcar se disuelva de manera uniforme y entre en contacto con toda la fruta.

Pasadas estas 48 horas, las fresas habrán perdido buena parte de su zumo y el recipiente contendrá un líquido dulce y aromático. Es el momento de colarlo. Se puede utilizar un colador fino y dejar que el líquido caiga sin presionar excesivamente la fruta, especialmente si queremos obtener un licor más limpio y transparente. La pulpa sobrante todavía se puede aprovechar para acompañar un yogur, un helado o un postre.

Alcohol, reposo y veinte días de paciencia

Al jarabe de fresa ya colado se le incorporan los 700 mililitros de alcohol de 40 grados. Hay que mezclarlo bien para que el azúcar, el zumo de la fruta y el alcohol queden completamente integrados. Después, el licor se pasa a una botella o tarro de cristal perfectamente limpio y se cierra bien. Ahora llega la parte más fácil: dejarlo reposar durante unos 20 días en un lugar fresco, seco y protegido de la luz directa. Durante este tiempo, los aromas se integran y el gusto alcohólico inicial se vuelve más redondo. No hay que abrirlo ni removerlo constantemente; solo dejar que el tiempo haga su trabajo.

Cuando hayan pasado los veinte días, el licor ya se puede consumir, aunque unas semanas más de reposo todavía pueden suavizarlo. Se puede servir bien frío en una copa pequeña, especialmente después de comer o cenar. La proporción elevada de azúcar hace que sea un licor dulce e intenso, así que no necesita mucha cantidad. Tres ingredientes, dos días de maceración y veinte días de espera son suficientes para transformar unas fresas maduras en un licor casero sorprendente y muy fácil de repetir cada temporada.