El licor catalán que se hace a base de hojas de olivo: la receta te sorprenderá

Las hojas de olivo no solo sirven para identificar uno de los árboles más emblemáticos del Mediterráneo. También se pueden convertir en la base de un licor casero aromático, ligeramente herbal y con notas cítricas. Esta preparación, poco conocida fuera de los entornos rurales, aprovecha la intensidad de las hojas tiernas y la combina con piel de limón, piel de naranja, azúcar y alcohol. El resultado es un licor digestivo de sabor singular, que recuerda el paisaje mediterráneo y que se puede preparar con ingredientes muy sencillos. La clave es respetar las proporciones, dejar macerar la mezcla el tiempo necesario y utilizar siempre alcohol apto para el consumo alimentario.

Un licor sorprendente para terminar las comidas

Las hojas, los cítricos y el alcohol forman la base

Para preparar aproximadamente un litro de licor se necesitan veinte hojas de olivo, un trozo de piel de limón, un trozo de piel de naranja, 250 mililitros de alcohol de 94 grados especial para elaborar licores, 250 gramos de azúcar y agua hasta completar el litro. Como alternativa, se pueden utilizar unos 600 mililitros de vodka, aguardiente u otro destilado neutro apto para el consumo.

licor / Pexels
licor / Pexels

Las hojas se deben lavar muy bien y secar completamente antes de ponerlas dentro de un bote de cristal limpio. Es preferible elegir hojas sanas, verdes y sin manchas. Las pieles de limón y naranja se deben cortar evitando al máximo la parte blanca, porque es amarga y podría dominar el sabor final.

A continuación, se añade el alcohol y se cierra bien el recipiente. La mezcla debe reposar en un lugar oscuro, fresco y alejado de fuentes de calor. Durante este tiempo, el alcohol extrae los aromas de las hojas y de los cítricos. Es recomendable sacudir el bote suavemente cada dos o tres días para que todos los ingredientes queden bien sumergidos y la maceración sea uniforme.

El azúcar y el agua permiten ajustar el licor

Después de la maceración, el líquido se debe colar con cuidado. Se puede utilizar un colador fino o una gasa para eliminar cualquier resto de hoja o piel. A continuación, se prepara un almíbar con los 250 gramos de azúcar y una parte del agua. Solo hay que calentarlo suavemente hasta que el azúcar quede completamente disuelto.

El almíbar se debe dejar enfriar antes de mezclarlo con el alcohol macerado. Una vez unidos, se añade más agua hasta llegar aproximadamente a un litro de licor. Si se utiliza vodka o aguardiente, la cantidad de agua puede variar, porque el grado alcohólico inicial es más bajo. Por eso, conviene añadirla poco a poco e ir probando hasta encontrar el equilibrio deseado entre intensidad, dulzor y aroma.

La realidad es que este licor sorprende porque transforma unas hojas aparentemente insignificantes en una bebida compleja y muy mediterránea. Puede servirse bien frío, en pequeñas cantidades, después de una comida. Ahora bien, hay que tener una precaución esencial: si se utiliza alcohol de 94 grados, debe ser exclusivamente alcohol alimentario para hacer licores. El alcohol de farmacia o de uso sanitario puede contener sustancias tóxicas y no se debe consumir nunca.