En una de las últimas recetas compartidas en redes por el entorno de Karlos Arguiñano, la sorpresa no está en un guiso tradicional ni en un postre casero, sino en un aperitivo tan sencillo como irresistible. Bajo la propuesta de Joseba Arguiñano, el mensaje es claro y rotundo: las mejores olivas no son necesariamente las que tienen hueso, sino las que se preparan rebozadas y con pimentón. El resultado es un bocado crujiente por fuera, jugoso por dentro y perfecto para servir templado en cualquier reunión, donde, como ellos mismos apuntan, “vuela” en cuanto llega a la mesa.
Las mejores olivas no son las que tienen hueso
La receta parte de 180 gramos de aceitunas verdes sin hueso, que se secan cuidadosamente con papel de cocina para eliminar la humedad. Este detalle es fundamental para que el rebozado se adhiera correctamente. En un primer paso, se embadurnan con harina de maíz refinada, moviéndolas bien con las manos hasta que queden cubiertas por una fina capa seca. Después se pasan por una mezcla de huevo batido y el resto de la harina, se sazonan ligeramente y se mezclan para que queden bien impregnadas.
El siguiente paso es cubrirlas con pan rallado grueso, que aportará la textura crujiente característica. Se rebozan en tandas para que el empanado sea uniforme y se fríen en abundante aceite caliente, suficiente para que queden cubiertas. En apenas dos minutos, a fuego vivo, las aceitunas adquieren un tono dorado intenso. Tras la fritura, se colocan sobre papel absorbente para retirar el exceso de grasa y conseguir un resultado más ligero.
Se rebozan en tandas para que el empanado sea uniforme y se fríen en abundante aceite caliente
El toque final es lo que marca la diferencia. Ya en el plato, se añade un poco de ralladura de limón y naranja, que aporta frescor y un contraste aromático inesperado. Por último, se espolvorea pimentón con ayuda de un colador para distribuirlo de forma uniforme y se decora con perejil. Ese matiz especiado y ligeramente ahumado eleva el conjunto y convierte un producto cotidiano en un aperitivo creativo y muy resultón.
Entre los consejos que comparten, destacan la importancia de secar bien las aceitunas antes de rebozarlas y, si se desea una capa aún más firme, agitarlas previamente en una bolsa con harina para crear una primera película seca. Aunque la receta se plantea con aceitunas verdes sin hueso, también puede adaptarse a otras variedades, siempre avisando si llevan hueso para evitar sorpresas.
La propuesta demuestra que incluso un producto tan clásico como la aceituna puede reinventarse con técnica y un toque de imaginación. Crujientes, aromáticas y ligeramente especiadas, estas olivas rebozadas reflejan ese estilo cercano y práctico que ha convertido a los Arguiñano en referentes de la cocina popular.
