Las patatas están presentes en prácticamente todas las cocinas, pero conservarlas correctamente sigue siendo un reto habitual en la mayoría de los hogares. Muchas veces se estropean antes de tiempo, brotan o incluso adquieren un color verdoso que genera dudas evidentes sobre su consumo. El chef Jordi Cruz pone el foco en un detalle clave que suele pasar desapercibido y que tiene que ver con cómo almacenamos este alimento junto a otros productos básicos.

Las patatas son un producto que aguanta bien en la despensa si no jugamos en su contra con otros productos que las estropean

El error más común en la despensa

Y es que el problema empieza con una costumbre muy extendida como lo es la de guardar patatas, cebollas y ajos juntos sin tener en cuenta su comportamiento. A simple vista parece práctico, pero la realidad es que esta combinación puede afectar directamente a la conservación. La cebolla, por ejemplo, emite etileno, un gas natural que acelera la maduración de otros alimentos. En el caso de las patatas, este proceso provoca que broten antes de tiempo y que puedan desarrollar compuestos como la solanina, que no resulta recomendable consumir.

De este modo, mantenerlas juntas de forma permanente reduce la vida útil de las patatas y afecta a su calidad. Es un error frecuente que, sin embargo, tiene una solución sencilla si se entiende cómo funcionan estos alimentos. Además, ese exceso de maduración puede traducirse en una textura más blanda y en una pérdida de sabor. Es decir, no solo se deterioran antes, sino que también pierden parte de sus propiedades culinarias.

El ajo, es el aliado inesperado

Frente a este efecto de la cebolla, el ajo actúa de forma completamente distinta. Gracias a la alicina y a sus compuestos azufrados, ayuda a frenar la germinación de las patatas, permitiendo que se mantengan en buen estado durante más tiempo. Y es que aquí está el truco que destaca Jordi Cruz. Si una patata aún está verde o necesita madurar, puede colocarse temporalmente junto a cebollas para acelerar ese proceso. Pero una vez alcanza su punto óptimo, lo recomendable es separarla de ellas y situarla cerca de ajos.

Además, no hay que olvidar otros factores clave. Mantenerlas en un lugar fresco, seco y oscuro sigue siendo fundamental para evitar que se deterioren rápidamente. La luz y la humedad son enemigos directos de su conservación. Así pues, entender cómo interactúan estos alimentos en la despensa permite alargar su vida útil y reducir el desperdicio. Un gesto sencillo que, como explica Jordi Cruz, puede marcar una gran diferencia en el día a día de cualquier cocina.