Este sábado han aterrizado en el aeropuerto de Barcelona-El Prat la veintena de activistas catalanes de la última edición de la Global Sumud Flotilla que salieron de Barcelona el pasado 15 de abril e interceptados esta semana en aguas internacionales por parte de Israel cuando se encontraban en su travesía hacia la Franja de Gaza. En su llegada a la terminal catalana, han denunciado su "secuestro" por parte de Israel así como la "brutalidad" a la que han sido sometidos durante la detención. La organización denunció este viernes, a través de un comunicado, que como mínimo se habrían producido 15 agresiones sexuales a sus miembros detenidos y decenas de heridos. Pero han sido miembros del gobierno del mismo Israel los encargados de demostrar el trato humillante al que han sometido a los activistas de la flotilla, con el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, paseándose entre ellos, doblados y arrodillados en el suelo. Un grupo de personas ha esperado el regreso de la veintena de catalanes a Barcelona, entre ellos el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y el eurodiputado de los Comuns, Jaume Asens, con quienes han entonado cánticos como "Free free Palestine" (Palestina libre) o "Boicot Israel".
Una de las tripulantes de la flotilla detenida por Israel, Ariadna Masmitjà, ha atendido a los medios en su llegada a Barcelona y ha protagonizado la denuncia de maltratos por parte del ejército israelí. "Hemos sido violenta y brutalmente agredidas cuando fuimos ilegalmente secuestradas por Israel", ha denunciado, y ha añadido que "lo que nos ha pasado no es un ataque contra nosotros, sino contra Palestina". Más de 400 activistas de muy diversas nacionalidades fueron interceptados en una treintena de barcos en aguas internacionales mientras navegaban hacia Gaza en una misión humanitaria para romper el bloqueo al que Israel somete el enclave palestino y denunciar la situación que allí se vive.
Posteriormente a la intercepción, fueron trasladados a un barco prisión que los llevó hasta el puerto de Ashdod, en Israel. Allí se produjo la "recepción" por parte del ministro Ben Gvir. Israel deportó entonces al grupo hacia Estambul, desde donde se han denunciado las múltiples agresiones y lesiones sufridas durante la detención. De hecho, 4 de los 44 activistas con pasaporte español tuvieron que ser atendidos por sus heridas, lo cual acabó aplazando su regreso hasta hoy en lugar del viernes, según informó el ministro de Exteriores, José Manuel Albares.
Romper relaciones con Israel
Masmitjà asevera que salieron de Barcelona para "romper el bloqueo, abrir un corredor humanitario y, sobre todo, denunciar lo que está viviendo el pueblo palestino". Así y todo, indica, fueron detenidos ilegalmente bajo "el silencio y la complicidad del resto de gobiernos del Mediterráneo y el mundo". Por todo ello, Masmitjà ha pedido que la Unión Europea se posicione, que rompa relaciones y que presente denuncias ante el Tribunal Penal Internacional.
También ha criticado al Gobierno, que según ella "quizás tiene discursos, pero no acciones" porque, dice, sigue manteniendo relaciones comerciales y económicas, así como relaciones armamentísticas, a la vez que hay empresas españolas que "siguen siendo cómplices de este genocidio y de esta violencia". "¡Si nuestros gobiernos no se posicionan, la violencia contra el pueblo palestino no acabará! Nosotros estamos poniendo nuestros cuerpos porque los gobiernos no lo están haciendo. Nos estamos jugando la vida porque los gobiernos callan y son cómplices. Por lo tanto, ¡exigimos que actúen, que dejen de limitarse a los discursos y pasen a la acción!", ha concluido.
Solo es un indicio de qué hacen a los palestinos
En un vídeo publicado por la organización, cuatro de los miembros de la flotilla exponen todo lo que han vivido a manos de Israel a raíz de la intercepción el pasado martes. Alonso Santos, uno de los activistas, asegura que "en el barco-mazmorra nos apalearon, nos pusieron en contenedores, nos dispararon con balas de goma, nos lanzaron granadas, golpes con fusiles, nos dispararon con pistolas Taser, nos atacaron con perros… Había momentos en que te ponían con las manos contra la pared, te bajaban la ropa, te tocaban y hacían ver que te iban a violar", denuncia. Por su parte, Maria Mallach, que también viajaba en uno de los barcos y participó en la primera expedición, asevera que "la diferencia ha sido brutal por la escala de violencia" que han sufrido en la segunda ocasión.
"Parece que sea un acto disuasorio para que nadie quiera volver a participar en una Flotilla, pero para nosotros seguirán saliendo embarcaciones para intentar romper el bloqueo en Gaza", subraya. Global Sumud Flotilla denunció en un mensaje en las redes sociales "como mínimo 15 casos de agresiones sexuales, incluidas violaciones. Disparos con balas de goma a quemarropa. Decenas de personas con huesos rotos", todo subrayando que estos casos de violencia "no son más que un pequeño indicio de la brutalidad que Israel impone diariamente a los rehenes palestinos".