El atún es uno de los pescados más consumidos en España. Su sabor, su versatilidad en la cocina y su elevado contenido en proteínas lo han convertido en un ingrediente habitual en ensaladas, bocadillos o platos rápidos. Sin embargo, distintos expertos en nutrición y organismos sanitarios llevan tiempo advirtiendo de que consumir atún con demasiada frecuencia no es una buena idea, especialmente si se hace varias veces por semana.
No deberías comer atún más de una vez por semana
La advertencia está relacionada con la presencia de mercurio, un metal pesado que se acumula en el organismo de los peces a lo largo de su vida. Las recomendaciones oficiales proceden de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, que aconseja moderar el consumo de pescados grandes como el atún debido a su mayor contenido en este contaminante.
Según estas recomendaciones, lo más prudente es no consumir este pescado más de una vez por semana, e incluso reducir aún más la frecuencia en determinados grupos de población. En el caso de niños, mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, el consejo es limitarlo al máximo o evitar algunas variedades de gran tamaño, como el atún rojo, que pueden contener concentraciones más elevadas de mercurio.
Lo más prudente es no consumir este pescado más de una vez por semana
El motivo de estas precauciones está en el llamado metilmercurio, una forma orgánica del mercurio que se acumula en los tejidos de los peces depredadores. Este compuesto es especialmente preocupante porque puede atravesar la barrera hematoencefálica y la placenta, afectando al desarrollo del sistema nervioso, especialmente en fetos y niños pequeños.
Los peces grandes, como el atún, el pez espada o algunos tiburones, acumulan más mercurio porque se alimentan de otros peces y viven más años, lo que provoca un fenómeno conocido como biomagnificación. Cuanto más alto está un animal en la cadena alimentaria, mayor suele ser la concentración de contaminantes que acumula.
Esto no significa que el atún sea un alimento peligroso por sí mismo. De hecho, sigue siendo un pescado con importantes beneficios nutricionales. Contiene proteínas de alta calidad, ácidos grasos omega-3 y vitaminas del grupo B. El problema aparece cuando su consumo se vuelve demasiado frecuente, algo relativamente habitual debido a la popularidad de las conservas.
Algunos nutricionistas recomiendan, por ejemplo, no superar una o dos latas de atún a la semana como referencia general para mantener un consumo moderado. En lugar de recurrir siempre a este pescado, los expertos aconsejan alternarlo con otras especies con menor contenido en mercurio, como sardinas, caballa, merluza o anchoas.
Las autoridades sanitarias recuerdan además que el pescado sigue siendo un alimento muy saludable y que lo ideal es consumirlo entre tres y cuatro veces por semana, pero variando las especies para reducir la exposición a contaminantes.
El mensaje de los especialistas es claro: el atún puede formar parte de una dieta equilibrada, pero no debería convertirse en un alimento diario. Variar el tipo de pescado y moderar la frecuencia de consumo es la mejor forma de aprovechar sus beneficios sin aumentar el riesgo de exposición a metales pesados.
