Los mejillones son uno de esos productos que parecen hechos para el verano. Son económicos, sabrosos, se preparan rápido y se pueden comer fríos sin perder interés. Pero hay una receta tradicional catalana que los lleva un paso más allá: los mejillones revolucionarios. El nombre ya llama la atención, pero lo mejor es que detrás hay una preparación muy sencilla y muy agradecida. La idea consiste en cocer los mejillones al vapor, dejarlos con una sola cáscara y cubrirlos con una salsa fría hecha con ajo, almendras tostadas, tomate asado, yema de huevo duro y aceite de oliva. El resultado es un plato fresco, aromático y con mucho sabor, ideal para dejar preparado en la nevera antes de una comida o una cena de calor.
Con la llegada del verano, se buscan platos frescos y con muy buen sabor
La salsa es lo que convierte los mejillones en un plato especial
La base de la receta comienza con unos buenos mejillones frescos. Se deben limpiar bien, retirando las barbas y cualquier resto de la cáscara. Después se cuecen al vapor con un chorrito de agua o, si se quiere dar más aroma, con un poco de vino blanco. No hay que cocerlos demasiado: cuando se abren, ya están listos. Si se pasan de cocción, pueden quedar gomosos y perder parte de su gracia. Una vez abiertos, se retira la cáscara vacía y se deja solo la parte donde está la carne. Esto hace que sean muy fáciles de servir y de comer, casi como una tapa fría.
La salsa es la parte más importante. Se puede hacer con mortero, si se busca una textura más rústica, o con batidora, si se prefiere una crema más fina. Se mezclan tres o cuatro dientes de ajo, un puñado de almendras tostadas, dos o tres tomates asados sin piel ni semillas y las yemas de los huevos duros. Poco a poco, se añade aceite de oliva virgen extra hasta que la salsa coge cuerpo. Debe quedar cremosa, pero no demasiado pesada. La sal y la pimienta acaban de ajustar el sabor.
Fríos y reposados, todavía están más buenos
La gran ventaja de esta receta es que no hay que servirla al momento. De hecho, gana mucho si reposa un rato en la nevera. La salsa se asienta, los mejillones cogen más sabor y el plato llega a la mesa con una temperatura perfecta para el verano.
Para servirlos, solo hay que colocar los mejillones en una bandeja y cubrirlos con una cucharada de salsa. Después se pueden rallar las claras de los huevos duros por encima, lo que da contraste y una presentación mucho más atractiva. También se pueden acabar con un poco de perejil picado o unas gotas de aceite de oliva, pero no hay que cargarlos mucho. El plato ya tiene suficiente personalidad con la salsa de ajo, almendra y tomate.
Así pues, los mejillones revolucionarios son una de esas recetas catalanas que explican muy bien cómo convertir un producto sencillo en un plato de fiesta. Se hacen con ingredientes humildes, se preparan con antelación y funcionan perfectamente cuando hace calor. Frescos, sabrosos y fáciles de compartir, son una apuesta segura para cualquier mesa de verano.
