Cargando...

Los huevos estrellados son uno de esos platos que parecen imposibles de mejorar: patatas, huevos, aceite de oliva y un poco de sal. Pero la cocina andaluza tiene una manera muy especial de llevar esta idea a otro nivel con las patatas al pelotón, una receta sencilla, generosa y llena de sabor. La diferencia es que las patatas no se hacen como unas fritas normales, sino que se cocinan con cebolla en abundante aceite hasta que quedan tiernas, melosas y con algunos puntos más crujientes. Después se rompen los huevos encima, se remueve suavemente y se acaba con jamón ibérico añadido en el último momento. El resultado es un plato rápido, contundente y mucho más cremoso que unos huevos estrellados clásicos.

Esta receta hará que los huevos estrellados sean radicalmente diferentes con ingredientes muy parecidos o iguales

Las patatas se tienen que cocer con calma

La base de la receta son cuatro patatas grandes y una cebolla. Las patatas se tienen que pelar y cortar en rodajas finas, para que así se cuezan mejor y cojan una textura más melosa. La cebolla, bien picada, ayuda a dar dulzura y hace que el conjunto no sea solo patata y huevo, sino una mezcla más sabrosa.

El paso importante es cocinarlo todo junto en abundante aceite de oliva a fuego medio. No se trata de freír las patatas a toda potencia, sino de dejar que se vayan haciendo hasta que queden tiernas por dentro. Este punto es el que da sentido al plato. Si el fuego es demasiado alto, se dorarán demasiado rápido y quedarán duras. Si se hacen con calma, la patata absorbe el sabor de la cebolla y queda mucho más agradable. Cuando las patatas y la cebolla ya están en su punto, hay que retirar el exceso de aceite de la sartén. Este detalle es importante para que el plato no quede pesado. Tiene que ser meloso y gustoso, pero no aceitoso.

Los huevos y el jamón acaban de hacer el plato

Una vez retirado el aceite sobrante, se vuelven a poner las patatas en la sartén y se añaden cuatro huevos encima. Aquí no hay que buscar una tortilla ni unos huevos completamente revueltos. La gracia es romperlos y removerlos suavemente para que se repartan entre las patatas, pero dejando que cuajen solo al gusto de cada uno.

Si se dejan poco hechos, la yema hará casi de salsa y ligará todo el plato. Si se prefieren más cuajados, también funcionan, pero se pierde un poco esa cremosidad tan característica. La sal se debe añadir con mesura, porque después llega el jamón. El jamón ibérico se debe poner al final, fuera del fuego o con el calor residual. Así conserva mejor el sabor y no queda reseco. Con unos 150 gramos es suficiente para dar intensidad y convertir una receta sencilla en un plato estelar.

Así pues, estos huevos estrellados al estilo andaluz son una manera perfecta de cambiar la receta de siempre. Patatas finas, cebolla, huevos poco revueltos y jamón al final. Pocos ingredientes, pero muy bien pensados, para conseguir un plato crujiente, meloso e imposible de comer solo una vez.