Los macarrones favoritos de Joan Laporta no son una receta de alta cocina ni buscan sorprender con técnicas modernas. Todo lo contrario, ya que son un plato casero, contundente y profundamente arraigado en la tradición catalana. El propio presidente del FC Barcelona los ha preparado en encuentros cercanos con socios, como en el conocido “Bar Bocata”, donde la cocina se convierte en una herramienta para conectar con la gente desde lo cotidiano.

La realidad es que este plato representa una forma de entender la cocina: sin artificios, pero con identidad. Son macarrones de los de siempre, pero con pequeños matices que marcan la diferencia y elevan el resultado final. No hay secretos complejos, pero sí decisiones muy concretas que transforman una receta básica en algo especial.

Un plato de los de siempre que no necesita inventos extravagantes para funcionar

Ingredientes como clave del sabor

Y es que todo empieza con la base cárnica. A diferencia de una boloñesa clásica, aquí se mezcla carne picada de ternera con butifarra. Este embutido es el auténtico protagonista oculto del plato, ya que aporta grasa, sabor y ese punto tradicional que define la receta. De este modo, el sofrito se convierte en otro pilar fundamental. Cebolla muy picada y ajo cocinados a fuego lento hasta quedar completamente pochados. Este paso no se puede acelerar, porque es donde se construye el fondo de sabor que luego sostendrá toda la salsa.

Plato de macarrones. Foto: Pexels

La realidad es que el toque diferencial llega con dos ingredientes poco habituales como un chorrito de vino tinto y una pequeña onza de chocolate negro. El vino intensifica el guiso y el chocolate suaviza la acidez del tomate, aportando profundidad y equilibrio sin que se note de forma evidente.

Así es como se preparan paso a paso

El proceso comienza dorando la carne junto con la butifarra desmenuzada en una sartén amplia. Es importante que coja color, porque ahí se genera parte del sabor del plato. Una vez lista, se incorpora el sofrito previamente preparado.

A continuación se añade el tomate triturado natural y se deja cocinar a fuego lento. No hay prisa, ya que la clave está en que la salsa reduzca y concentre todos los matices. En ese punto se incorpora el vino tinto y el chocolate, dejando que se integren completamente en la mezcla. Mientras tanto, se cuecen los macarrones en abundante agua con sal hasta que queden al dente. Una vez escurridos, se mezclan directamente con la salsa para que absorban todo el sabor.

El último paso marca la diferencia. Se colocan en una fuente de horno, se cubren con queso rallado generoso y, en algunos casos, se añaden pequeños puntos de mantequilla por encima. Se gratinan hasta conseguir una capa dorada y ligeramente crujiente. En definitiva, los macarrones de Laporta son un homenaje a la cocina de siempre. Una receta sencilla, pero ejecutada con criterio, donde cada detalle suma. Un plato pensado para compartir, reconfortar y demostrar que lo tradicional, bien hecho, sigue siendo insuperable.