En España, el desayuno acostumbra a asociarse con café, pan con tomate, tostadas, cereales, fruta o alguna pieza de bollería. Por eso sorprende tanto ver qué comen por la mañana en otros países, donde es completamente normal empezar el día con huevos, judías, salchichas, setas, tomate cocinado o incluso pescado. El caso más conocido es probablemente el full English breakfast, el desayuno inglés completo, una combinación tan contundente que aquí mucha gente la identificaría más bien con una comida o una cena. Pero en el Reino Unido forma parte de la tradición y continúa apareciendo en hoteles, cafeterías y fines de semana familiares.
Un desayuno que va más allá del tenedor
Huevos, salchichas, judías y tomate antes de empezar el día
Un desayuno inglés tradicional puede incluir huevos fritos o revueltos, beicon, salchichas, judías con salsa de tomate, setas salteadas, tomate a la plancha y pan tostado. En algunas zonas también se añade black pudding, un embutido elaborado con sangre, cereales y especias. Todo ello se suele acompañar de té o café y crea un plato mucho más completo de lo que aquí entenderíamos habitualmente por desayuno.
La diferencia es sobre todo cultural. En la cocina mediterránea, la primera comida del día acostumbra a ser más ligera, mientras que en varios países del norte de Europa se ha mantenido una tradición de desayunos salados y calientes. Históricamente, estos platos aportaban energía antes de jornadas de trabajo largas y exigentes, especialmente en contextos rurales o industriales.
Hoy en día no todo el mundo en el Reino Unido come así cada mañana. El full English acostumbra a reservarse más para el fin de semana, las vacaciones o desayunos fuera de casa. Sin embargo, continúa siendo una opción completamente reconocible y normal dentro de su cultura gastronómica.
En el mundo, desayunar con comida salada es mucho más habitual de lo que parece
El caso inglés no es una excepción. En Japón, un desayuno tradicional puede incluir arroz, sopa de miso, pescado a la parrilla y verduras adobadas. En Corea también es habitual encontrar arroz, sopa y pequeños platos salados desde primera hora, mientras que en varios países de Asia el concepto de desayuno dulce tiene mucho menos peso que en Europa.
En Turquía, la primera comida del día puede convertirse en una mesa llena de quesos, aceitunas, tomate, pepino, huevos, pan, miel y otros acompañamientos. En México, platos como los huevos rancheros o los chilaquiles también pueden formar parte perfectamente del desayuno. Para alguien acostumbrado a café y tostadas, muchas de estas combinaciones podrían parecer una cena.
La gran lección es que no existe un desayuno universal. Que un plato nos parezca demasiado fuerte a primera hora depende sobre todo de lo que hemos aprendido a considerar normal. Huevos, judías, arroz o pescado pueden parecernos extraños a las ocho de la mañana, pero en otros lugares son tan cotidianos como aquí una tostada. El desayuno inglés simplemente lleva esta diferencia cultural a su máximo exponente.
