La reunión de este lunes en Cardiff es ciertamente inédita: Escocia, Gales e Irlanda del Norte se reunirán para abordar las posibilidades reales de independencia en sus respectivos territorios. Es también una medida de fuerza insólita sobre Londres, ya que simboliza que el Reino Unido se puede llegar a romper. Por primera vez, los tres países están gobernados por fuerzas partidarias de abandonar el Reino Unido y eso es lo que hace especial la reunión de Cardiff. John Swinney (SNP), Rhun ap Iorwerth (Plaid Cymru) y Michelle O'Neill (Sinn Féin) unen fuerzas y eso hace que tres reivindicaciones territoriales separadas se conviertan en una presión conjunta sobre Westminster.
Es ciertamente un primer paso para países con situaciones diferentes. Así, Escocia es donde el proceso tiene más recorrido inmediato, ya que el apoyo ronda el 50 % y existe el precedente del referéndum de 2014, en el que el SNP alcanzó un acuerdo pactado con Londres. En aquella ocasión, David Cameron, del Partido Conservador, pactó con el ministro principal escocés, Alex Salmond (SNP), el acuerdo de Edimburgo de 2012 que autorizó legalmente una consulta única. El referéndum arrojó una diferencia de diez puntos al situarse la permanencia en el Reino Unido en el 55,3 % y la independencia en el 44,7 %. Durante las semanas previas, el sí a la independencia estuvo prácticamente en el 50 % y solo una campaña de miedo —no solo política— abrió esta horquilla de diez puntos. Aquel precedente, Londres no piensa repetirlo.
Por primera vez, Escocia, Gales e Irlanda del Norte están gobernados por fuerzas partidarias de abandonar el Reino Unido y eso es lo que hace especial la reunión de Cardiff
En el caso de Irlanda del Norte, el proceso tiene una vía legal más sólida, ya que el Acuerdo del Viernes Santo contempla un referéndum sobre la reunificación si el gobierno británico aprecia que puede existir una mayoría favorable. La victoria política del Sinn Féin en Irlanda del Norte, tanto en las elecciones autonómicas de 2022 como en las británicas de 2024, le otorga una capacidad inicial para discutirlo con Londres. La más importante fue la de 2022, ya que permitió a Michelle O'Neill convertirse en ministra principal con 27 de 90 escaños y fue la primera vez que un partido partidario de la reunificación irlandesa se convirtió en la primera fuerza en Stormont.
En último lugar está el caso de Gales, que avanzará en autogobierno, pero difícilmente de manera inmediata hacia un referéndum, ya que el apoyo a la independencia no supera el 25 %. Por eso aquí el proceso es más lento y escalonado y su estrategia pasa hoy por reclamar más competencias, una mejor financiación y un reconocimiento nacional. Dicho eso, Cardiff puede servir para convertir el derecho a decidir su futuro en una reivindicación conjunta. También para reclamar reglas objetivas para autorizar referéndums y superar el escollo de que una y otra vez sean bloqueados desde Londres. Todo ello con una situación que puede acabar siendo un polvorín en la política británica si se confirma el ascenso de Reform UK, el partido de derecha populista liderado por Nigel Farage. Una victoria de Reform UK aumentaría rápidamente el apoyo a la independencia tanto en Gales como en Escocia e Irlanda del Norte.