¿Te has parado alguna vez a pensar cuál es el prime del queso que tienes en la nevera? ¿Cuál es el momento óptimo para comérselo y disfrutar el producto en su máximo esplendor? Esto del queso se parece mucho al tema de la cocina. Es decir, si haces una receta que tardas muy poco en hacerla, su momento de cocción será muy delicado: un huevo, un pescado a la plancha, por ejemplo. En cambio, si haces un guiso, o alguna receta de chup-chup, como unos garbanzos, su tiempo es mucho más relajado. Con el queso pasa lo mismo.

El momento óptimo de un queso

¿Cuál es el queso más delicado o que ha tardado menos en hacerse? El queso fresco. Este, si lo tienes en la nevera, lo mejor que puedes hacer es comértelo. Pero si no te lo tienes que comer inmediatamente, lo que podrías hacer es, a pesar de guardarlo en la nevera, ir secándolo con un papel de cocina y de esta manera la humedad no lo estropeará. Guárdalo, eso sí, siempre tapado. Es importante tanto en el caso del queso fresco como en el de cualquier otro tipo: tapado y en la nevera.

LLET CRUA XEVI MIRO estacionalitat / Foto: Montse Giralt
Nevera de quesos de la tienda Llet Crua. / Foto: Montse Giralt

Si tienes, en cambio, un queso de pasta blanda y encuentras que ya está muy blando, te lo deberías empezar a comer también, porque esto evolucionará y no evolucionará muy bien. Cada vez será más intenso. En cambio, si notas que está duro, lo podrías dejar un día, o medio día, fuera de la nevera y a ver cómo evoluciona. Huélelo y a ver qué tal.

A pesar de que todos los quesos se deberían guardar en la nevera, es importante sacarlos entre treinta minutos y una hora antes de comerlos

Por otra parte, si tienes un queso que sea bien seco, lo único que puedes hacer es tomártelo con paciencia, porque este queso no cambiará mucho respecto al momento en que lo compraste. No es indefinido, pero si tardas una o dos, tres semanas incluso, todavía estará bien, siempre que lo guardes tapado y dentro de la nevera. Eso sí, a pesar de que todos los quesos se deberían guardar en la nevera, es importante sacarlos entre treinta minutos y una hora antes de comerlos. Así, de esta manera, tendrán mucho más sabor y encontrarás que su prime ha llegado.

El acompañamiento ideal

El queso es ideal disfrutarlo solo. Es decir, sin ningún otro ingrediente; puedes comer queso con quien tú quieras, por supuesto. El queso es un producto protagonista. Por mucho que a menudo se añada como condimento, especialmente en recetas de pasta o similares, el queso se come solo. Ahora bien, esto no impide que puedas disfrutarlo con algún otro producto, como membrillo, uvas o alguna tostada. Cuando introduces nuevos sabores en la ecuación, el momento ideal para disfrutar un queso puede variar ligeramente. Porque en función de si aquello que incorporas es dulce, salado, blando, duro, amargo, crujiente... también variarás la percepción del queso en boca. Sin embargo, las recomendaciones son las mismas; no se trata de variar el punto óptimo sino de conseguir experiencias diferentes.