Catalunya convierte el eclipse en un laboratorio gigante: qué pasará en el cielo, la atmósfera y el cuerpo

Durante unos instantes, el próximo 12 de agosto, una parte de Catalunya quedará a oscuras en pleno día. Pero mientras miles de personas miren hacia el cielo para observar el eclipse total de Sol, los científicos mirarán también hacia la atmósferae incluso hacia el interior del cuerpo humano— para aprovechar un experimento natural que difícilmente se puede reproducir en un laboratorio. El eclipse, el primero total visible en Catalunya desde 1905, se ha convertido en una oportunidad científica excepcional. Alrededor del fenómeno, la Generalitat ha articulado el proyecto Catalunya mira al cielo, la iniciativa coordinada por el Departament de Recerca i Universitats que agrupa actuaciones científicas, divulgativas e institucionales. El Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC) da apoyo científico y técnico al Govern en la preparación del evento. El eclipse durará muy poco. Pero los datos que deje la sombra de la Luna podrían seguir dando trabajo a los investigadores mucho después de que el Sol vuelva a aparecer.

El Meteocat lanza tres globos sonda para estudiar la atmósfera

Una de las investigaciones más singulares se hará a kilómetros de altura. El Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat) desplegará un dispositivo especial de observación para estudiar qué pasa en la atmósfera cuando la Luna tapa repentinamente el Sol. El punto neurálgico será el Observatori de l'Ebre, en Roquetes, un centro científico fundado en 1904 que, curiosamente, conserva también la memoria del anterior eclipse total visible desde Catalunya, el de 1905. Desde allí, el Meteocat hará tres lanzamientos manuales de globos sonda en tres momentos diferentes: antes, durante y después de la totalidad. El objetivo será obtener una especie de radiografía vertical de la atmósfera y comprobar cómo responde a una caída extraordinariamente rápida de la radiación solar. "Es un orgullo lanzar estos globos sonda en un día histórico. Este dispositivo especial contribuirá a ampliar el conocimiento sobre los efectos de los eclipses solares en la baja atmósfera", ha explicado la directora del Meteocat, Sarai Sarroca.

Y es que un eclipse no es solo un espectáculo visual. Cuando la radiación solar cae bruscamente, también pueden cambiar la temperatura, la humedad y el viento. El fenómeno permite observar en cuestión de minutos procesos que habitualmente están vinculados al ciclo más lento entre el día y la noche. Cada eclipse, además, es diferente. La respuesta de la atmósfera depende de factores como la hora del día, la duración de la ocultación, el porcentaje de Sol cubierto y las condiciones meteorológicas existentes en ese momento.

Del Ebre a Barcelona: seguimiento por radiosondeo

Los tres globos del Observatori de l’Ebre no estarán solos. Paralelamente, en Barcelona se hará un seguimiento mediante un sistema de radiosondeo automático. Disponer de datos simultáneos en dos puntos permitirá a los investigadores comparar cómo responde la atmósfera en zonas diferentes del país. El radiosondeo es una técnica meteorológica que sirve para medir las condiciones de la atmósfera a diferentes alturas. Normalmente, se hace con una radiosonda, un pequeño aparato equipado con sensores que sube por la atmósfera, habitualmente enganchado a un globo. Durante el ascenso mide variables como la temperatura, la humedad, la presión y el viento, y envía los datos por radio a una estación en tierra.

El Meteocat también modificará temporalmente el funcionamiento de cinco estaciones meteorológicas automáticas situadas en Tarragona, Constantí, Lleida-la Femosa, Amposta y Gandesa. Durante el eclipse registrarán información con una frecuencia superior a la habitual para intentar capturar cambios que, por su rapidez, podrían pasar desapercibidos con los intervalos normales de medida. Será, en definitiva, una red de instrumentos esperando que la sombra de la Luna pase por encima de Catalunya.

Miles de laboratorios de bolsillo

Pero los científicos no solo quieren saber qué hará la atmósfera. También quieren descubrir qué haremos nosotros y cómo nos puede afectar la observación del eclipse total de Sol 1676636. Una de las iniciativas más ambiciosas de Catalunya mira al cel es SOLARIS, un proyecto de ciencia ciudadana desarrollado con la participación del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR) y el Institut d’Estudis Espacials de Catalunya (IEEC). La pregunta de partida es tan sencilla como sorprendente: ¿puede un eclipse total alterar nuestro ritmo cardíaco o nuestra respiración? Para intentar responderla, los investigadores han convertido los relojes inteligentes de la ciudadanía en instrumentos científicos, con el objetivo de analizar la relación entre el fenómeno del eclipse, las emociones y las respuestas fisiológicas del organismo.

Las personas que quieran participar pueden descargarse la aplicación SOLARIS y sincronizarla con un smartwatch u otro dispositivo capaz de registrar, como mínimo, la frecuencia cardíaca. Se puede descargar desde el entorno oficial en App Store o mediante la información del proyecto en Eclipsi Catalunya. Los datos se obtendrán de manera anónima y permitirán analizar posibles variaciones fisiológicas antes, durante y después del fenómeno.

El experimento no se limitará a los minutos del eclipse. Los participantes deben recoger datos durante cinco días consecutivos: los dos días anteriores, el mismo 12 de agosto y los dos días posteriores. Esto permitirá establecer una línea de base con la que comparar lo que ocurra precisamente cuando el Sol desaparezca. La iniciativa aspira así a obtener un conjunto de datos biométricos poco habitual sobre la reacción humana ante un fenómeno natural excepcional. 

La gracia de SOLARIS es que invierte la idea tradicional del experimento científico. Esta vez no habrá solo un grupo reducido de voluntarios dentro de un laboratorio: el laboratorio será Catalunya y los instrumentos viajarán en las muñecas de los participantes. El VHIR, a través de sus grupos de investigación de Neumología y Enfermedades Cardiovasculares, será el encargado de analizar los datos obtenidos. El objetivo es intentar separar dos dimensiones que esa tarde se producirán simultáneamente. Por un lado, habrá un cambio físico extraordinario en el entorno: disminución de la luz, variación de la temperatura y llegada repentina de la oscuridad. Por otro, una experiencia emocional potente para las personas que estén contemplando un eclipse total por primera vez. La pregunta es si todo esto dejará una huella medible en el organismo.

Un eclipse que también ha entrado en las aulas

La dimensión científica del 12 de agosto no termina con los experimentos. Otra de las patas de Catalunya mira al cel ha consistido en aprovechar la expectación generada por el eclipse para acercar la ciencia a la población. El proyecto Eclipsades. L’eclipsi a l’Aula, por ejemplo, llevó el fenómeno a los centros educativos. Se presentó en abril y movilizó a una treintena de investigadores para realizar cerca de 50 charlas dirigidas principalmente a alumnos de 6º de primaria y 1º de ESO. La iniciativa está impulsada por los departamentos de Recerca i Universitats y de Educació i Formació Professional, con el apoyo de la Fundació Catalana per a la Recerca i la Innovació (FCRI). Las sesiones se desarrollaron durante las últimas semanas del pasado curso y, además de explicar científicamente los eclipses, buscan fomentar vocaciones STEM, crear referentes femeninos y enseñar a observar el Sol de manera segura.

La iniciativa tiene continuidad este verano con Eclipse para todos: Ocio, un programa que acerca el fenómeno a los niños y jóvenes que participan en campamentos, colonias y otras actividades de ocio educativo. La propuesta incluye actividades de conocimiento y divulgación para entender qué pasará el 12 de agosto y, especialmente, cómo observar el eclipse de manera segura.

En paralelo, Eclipse para todos también ha llevado actividades y recursos divulgativos a residencias de personas mayores, centros penitenciarios, escuelas, espacios de ocio y entidades sociales. El objetivo es que el acceso al fenómeno no quede restringido a los aficionados a la astronomía o a quien pueda desplazarse hasta los grandes puntos de observación.

Un minuto y medio para hacer ciencia

La razón de todo este despliegue es un acontecimiento que será espectacularmente breve. La sombra de la Luna cruzará la península ibérica y llegará al tercio sur de Catalunya poco antes de la puesta de sol. La franja de totalidad tendrá unos 200 kilómetros de ancho y, en los puntos más favorables, el Sol quedará completamente oculto durante aproximadamente un minuto y medio. Será el primer eclipse total de sol visible desde Catalunya en 121 años. Para el público, aquel minuto y medio será probablemente el momento de mirar hacia arriba. Para los científicos, será exactamente lo contrario: mientras el Sol desaparezca, habrá instrumentos midiendo el aire desde tierra y desde globos, estaciones meteorológicas multiplicando observaciones y miles de relojes potencialmente registrando cada latido.