Preparar una crema untable sabrosa no exige añadir azúcar, aceites refinados ni una larga lista de ingredientes. Con 200 gramos de sésamo negro se puede obtener una pasta intensa, aromática y muy versátil, parecida al tahini pero con un color oscuro y un sabor más tostado. El sésamo aporta grasas insaturadas, fibra, proteína vegetal y minerales como el calcio, el magnesio o el hierro. También contiene compuestos antioxidantes, aunque esto no convierte la crema en un alimento milagroso. La clave para que quede realmente untable es tostar las semillas con cuidado y triturarlas el tiempo suficiente para que liberen sus propios aceites.
Un producto muy versátil y que es muy interesante
El tostado despierta el aroma y facilita el triturado
Para empezar, pon los 200 gramos de sésamo negro en una sartén ancha, sin aceite, y caliéntalos a fuego medio-bajo. Hay que remover constantemente porque las semillas son pequeñas y se pueden quemar con facilidad. El color no servirá mucho para comprobar el punto de tostado, de modo que te tendrás que guiar por el aroma: cuando empiecen a desprender un olor intenso a frutos secos, ya estarán preparadas.
Normalmente basta con unos minutos. No conviene esperar a que humeen ni a que cojan un sabor amargo. Retíralas inmediatamente de la sartén y extiéndelas sobre un plato para que pierdan temperatura. Si las dejas dentro del recipiente caliente, seguirán tostándose y podrían pasarse. También es importante no triturarlas cuando todavía queman, porque el exceso de calor puede perjudicar el sabor y castigar el motor de la picadora.
Cuando estén tibias, ponlas en un procesador potente. Al principio se convertirán en un polvo oscuro. Después empezarán a formar grumos y, progresivamente, los aceites naturales transformarán la mezcla en una pasta. Hay que tener paciencia, detener la máquina de vez en cuando y bajar con una espátula el sésamo que se pegue a las paredes. El proceso puede tardar entre cinco y quince minutos según la potencia del aparato. No hay que añadir aceite ni agua. Si pones agua, reducirás la conservación y cambiarás completamente la textura. Si la crema todavía parece seca, sigue triturándola: habitualmente necesita más tiempo, no ingredientes adicionales.
De las tostadas a los postres sin cambiar la receta
Cuando la pasta esté lisa y brillante, traspásala a un bote de cristal limpio, seco y con tapa hermética. Guárdala en la nevera para proteger mejor sus aceites de la oxidación. Con el reposo, es normal que una parte del aceite suba a la superficie. No significa que se haya estropeado: solo hay que removerla antes de servirla.
Esta crema funciona sobre tostadas, pan de cereales, crepes o galletas. También se puede añadir una cucharada al yogur, a las gachas de avena o a un batido de plátano. En recetas dulces combina especialmente bien con miel, chocolate, fresas, pera o cítricos. También puede dar profundidad a helados, pasteles y cremas.
En platos salados, se puede mezclar con limón, agua, ajo y sal para preparar una salsa para verduras, ensaladas o pollo. También se puede incorporar a un hummus o a una vinagreta. Solo hay que recordar que es un alimento energético: una pequeña cantidad ya aporta mucho sabor. Con un solo ingrediente, el resultado es una crema intensa, nutritiva y adaptable tanto a desayunos como a postres o platos salados.