Tirar una patata cuando empiezan a salirle esas pequeñas raíces es un gesto automático en muchas cocinas, pero según explica la creadora de contenido @luna.goldin en Instagram, es también una oportunidad desperdiciada de oro. Esas raíces, que muchos ven como una señal de que la patata ya no sirve, son en realidad el inicio de un cultivo completo, capaz de darnos patatas ecológicas durante todo el año sin apenas esfuerzo. La idea resulta especialmente atractiva en un momento en el que cada vez más personas buscan ahorrar dinero, comer mejor y reconectar con lo que comen, incluso aunque vivan en un piso sin jardín. Y lo mejor es que no hace falta experiencia previa, ni herramientas especiales, ni grandes conocimientos de horticultura.

Cómo cultivar patatas ecológicas en casa 

La clave está en no desechar las patatas brotadas. Cuando una patata empieza a desarrollar esos brotes o raíces, lo que está haciendo es prepararse para reproducirse. En lugar de acabar en la basura, puede convertirse en la base de un cultivo doméstico sencillo y completamente ecológico. Según explica Luna Goldin, basta con dejar que esos brotes crezcan un poco más antes de plantarlos, sin prisas y sin intervenir demasiado. La naturaleza ya hace gran parte del trabajo por sí sola.

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Solo tenemos que dejar esos brotes crecer para cultivarlos / Foto: Unsplash

El proceso es sorprendentemente simple. Solo necesitamos una maceta mediana o un recipiente reutilizado, como un bote de almacenaje que tengamos por casa. Colocamos la patata con las raíces orientadas hacia arriba, un detalle importante para que el crecimiento sea correcto, y la cubrimos con un buen sustrato, sin compactarlo en exceso. No se trata de enterrarla profundamente, sino de darle espacio para desarrollarse. A partir de ahí, el mantenimiento es mínimo: un riego normal, sin encharcar, y muchas horas de sol, ya que la patata agradece especialmente la luz directa.

 

 

Uno de los aspectos más interesantes es que no requiere cuidados complicados. No hace falta abonar constantemente ni estar pendiente cada día. Es un cultivo agradecido, ideal para personas que se inician o que no tienen demasiado tiempo. Con constancia básica y condiciones adecuadas, en aproximadamente cuatro meses es posible recoger nuestras propias patatas, cultivadas en casa, sin pesticidas ni productos químicos, y con la satisfacción de haberlas visto crecer desde cero.

Con constancia básica y condiciones adecuadas, en 4 meses es posible recoger tus propias patatas

La creadora también destaca un detalle tradicional que muchos agricultores siguen teniendo en cuenta: sembrar en luna menguante. Según el saber popular, esta fase lunar favorece el desarrollo de los tubérculos bajo tierra, ayudando a que la planta concentre su energía en lo que no se ve, pero sí se cosecha. No es obligatorio, pero puede marcar la diferencia en el resultado final.

Cultivar patatas en casa no solo es barato y práctico, sino también una forma de reducir desperdicio alimentario y ganar autonomía. Convertir un simple brote olvidado en un alimento básico demuestra que, a veces, la sostenibilidad empieza en la cocina y con gestos mucho más pequeños de lo que imaginamos.