La realidad supera la ficción. O al menos eso he escuchado pronunciar a más de una persona, y en repetidas ocasiones. Y, mucho me temo, que al final tendré que comprar este discurso aplaudido hasta el aburrimiento. Paseaba virtualmente por el mundo hostil e indeseable de Twitter, cuando, de repente, me aparece una noticia de sucesos en la que la gastronomía juega un papel 'vital' (chiste, posteriormente desarrollado). Que quede por adelantado, que se trata de una efeméride y no de una pieza de primerísima actualidad: los hechos pasaron ahora hace un año, en junio de 2022.
Un jamón, un camarero, un tiroteo y una muerte no humana. Podría ser el título de una película de comedia o de una obra de teatro de barrio, pero todos estos elementos mencionados son los protagonistas de una historia inverosímil que merece ser recordada ahora que hace un año de unos hechos que ocurrieron en Madrid, concretamente en el barrio de Chueca, en la sidrería El Tigre.
Un jamón como ángel salvador
Remontándosenos a los excepcionales hechos de ahora hace un año, un camarero se salvó de morir en un tiroteo en Madrid, gracias a un jamón. El camarero escuchó los fuertes sacados y como a manera de protección se lanzó a tierra, pero, al verse expuesto al ataque, decidió resguardarse detrás de la barra del local, donde finalmente fue protegido gracias al trozo de carne que cobijó el impacto de la bala. El tiroteo fue iniciado por un adolescente de 17 años, que se enfrentó a la policía después de disparar contra un hombre de 32 años. Al verse acosado y después de ser abandonado por su aliado, intentó escaparse y lanzó la mochila con la pistola en su interior.
El hecho tuvo lugar por la tarde de un 6 de junio y el camarero, aseguran otras fuentes policiales reconoció claramente los agresores cuando entraron en el bar. Al mismo tiempo, dan por hecho de que estos tenían también claro su objetivo. Aunque se trata de un local donde acude mucha gente, sobre todo joven, especialmente el día y la hora que se produjo el tiroteo, el lugar no estaba lleno en aquel momento y no hubo víctimas mortales.
Cuando el asesinato salva al asesino
'Tú eres una fiera porque entras partiendo la pana', reza un verso de una canción de Estopa de 2001. Una pieza musical que va como anillo al dedo con los hechos sucedidos al bar madrileño. Esta situación representa un extremo de las anécdotas inverosímiles que pueden tener lugar en un bar o en un restaurante. Proposiciones de matrimonio, rupturas, partos inesperados, broncas, robos, etc. Seguramente, todos y todas recordamos un hecho increíble (bueno o malo) que haya tenido lugar en un restaurante.
Ahora bien, lo primero que he pensado cuándo he leído el tuit es en el héroe cruel que se esconde detrás de toda esta historia. Irónico o no, seguramente sí, el salvador del camarero no difunto es (era) un ser vivo sí-difunto. Un animal asesinado salvando la vida de otro animal, el humano, que le quitó la vida. Historias en los bares, hay y habrá muchas, pero seguramente ninguno como esta. Un año de una heroicidad involuntaria.