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Pocas cosas hay que sepan más a verano que una barbacoa con amigos. Un planazo imprescindible en estas fechas que incluye una buena carne, una ensalada fresquita, un tinto de verano y un helado de postre y… avispas como invitado no deseado. Y es que todo parece ir perfecto hasta que, justo en el momento de sentarse, llegan ellas: moscas, avispas y demás extras a los que nadie había convocado. Una barbacoa es casi un imán para estos insectos porque reúne todo lo que les atrae: olores intensos, comida caliente, restos de carne, bebidas azucaradas, fruta madura, salsas abiertas y platos que pasan demasiado tiempo al aire. Las moscas suelen rondar los restos y las superficies donde hay comida, mientras que las avispas se sienten especialmente atraídas por lo dulce y por las proteínas. Por eso no basta con espantarlas una vez; si encuentran algo interesante, volverán.

La solución

Este fin de semana, en una barbacoa, una amiga me contó un truco que había visto en redes y que parece sacado de un libro de hechizos: quemar café molido. Es muy sencillo: primero se coloca una pequeña cantidad de café en una tapa metálica, en un cuenco resistente al calor o en un recipiente que no pueda quemarse, y se prende con un mechero hasta que empieza a soltar un poco de humo. Ese humo, intenso y aromático, resulta molesto para muchos insectos y puede ayudar a crear una especie de barrera alrededor de la zona donde se está comiendo. No hay que lograr que salga llama, solo conseguir que el café se vaya quemando poco a poco y desprenda ese olor tan característico que a nosotros puede parecernos agradable, pero que a avispas y moscas no les gusta nada. Si la mesa es muy amplia, es mejor repartir cuencos con café para que todos se beneficien.

Barbacoa familiar. / Foto: Cedida

Otro truco muy útil, y bastante menos vistoso que el del café, es usar un ventilador

El truco tiene otra ventaja: es barato, rápido y utiliza algo que muchas casas ya tienen en la cocina, como es el café y la tapa de un bote (el de las aceitunas, por ejemplo). Además, funciona mejor si se pone un poco apartado de los platos, no encima de la comida. La idea es crear una zona de olor alrededor de la mesa, no ahumar la ensalada ni el pan. Aun así, el café quemado no debería ser la única estrategia. Si la mesa está llena de bebidas abiertas, restos de salsa y platos destapados, las avispas van a tener demasiados motivos para quedarse. Por eso, antes incluso de sacar el café, conviene hacer lo más básico: tapar la comida, cerrar bien las bebidas y no dejar restos al alcance.

Otras opciones

Otro truco muy útil, y bastante menos vistoso que el del café, es usar un ventilador. Una corriente de aire cerca de la mesa dificulta que las moscas se posen y dispersa parte de los olores que las atraen. Los aromas también pueden jugar a favor. Hay quien prepara un pulverizador con agua, unas gotas de aceite esencial de menta, eucalipto o clavo de olor y un pequeño chorrito de jabón de platos para que se mezcle mejor. Se puede rociar alrededor de la zona donde se come, en las patas de la mesa, cerca de las ventanas o en rincones de la terraza, pero nunca directamente sobre platos, vasos o alimentos.

Otra opción es colocar algo que las distraiga lejos de la mesa. Un poco de fruta muy madura o una bebida dulce en un recipiente, situado a bastante distancia de la zona donde se come, puede servir para desviar a algunas avispas. Y entre todos los trucos que circulan por ahí, hay uno especialmente curioso. Consiste en escribir el número 44 o 58 en un papel, o dibujar círculos negros grandes, y colocarlo en una zona visible de la terraza o el porche. Según esta creencia viral, algunas avispas podrían confundir esas formas con los ojos de un depredador y preferir alejarse. No parece el método más fiable del mundo, pero como curiosidad de verano tiene su gracia. ¿Lo probarás?