Una esponja crujiente y apetitosa. Cuando las ensaimadas se secan, no sólo mueren, sino que resucitan. Entonces, hundirlas en un vaso de café provoca un placer supremo. Su grasa natural -saïm significa manteca de cerdo- hace que absorban la cantidad justa de líquido, ni poco ni demasiado. Y en la boca trascienden en una esponja crujiente que replantea si son mejores secas que frescas.

LA GOURMETERIA 4 10 F

Ingredientes para 4 personas

  • 4 Ensaimadas individuales
  • 200 g de chocolate para fundir
  • Azúcar en polvo

Receta paso a paso

  1. Dejar secar las ensaimadas en una cesta envueltas en papel de cocina o un paño de algodón. Este proceso puede tardar entre uno y tres días según la calidad de la grasa y las condiciones ambientales.
  2. Cortar las ensaimadas en porciones triangulares.
  3. Fundir el chocolate al baño maría, y remover para evitar grumos.
  4. Bañar los trozos de ensaimada en el chocolate, sin empaparlos completamente.
  5. Dejar enfriar a temperatura ambiente y decorar con azúcar glass.

Consejo

El momento óptimo para disfrutarlas es cuando están recién deshidratadas. Si están demasiado secas, se volverían empalagosas.

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