Catalunya es un territorio rico en variedades lingüísticas y expresiones propias que forman parte de la identidad de cada comarca. Una de las variantes más singulares es el catalán tarraconense, un subdialecto del catalán central que se habla en el Tarragonès, el Alt Camp, el Baix Camp y la Conca de Barberà. A pesar de formar parte del bloque oriental, su proximidad con las tierras de habla occidental ha favorecido la aparición de rasgos fonéticos y léxicos que lo diferencian del resto de hablas centrales.
Más palabras típicas de Tarragona
Más allá de las particularidades de pronunciación, el vocabulario es uno de los aspectos que más llaman la atención. Algunas palabras que continúan muy vivas en las comarcas tarraconenses pueden resultar desconocidas para muchos catalanohablantes de otras zonas del país. Una de las más representativas es xiquet o xiqueta, que se utiliza habitualmente para referirse a un niño o una niña. Este término es compartido con otros territorios de habla catalana, especialmente el País Valencià, y refleja la influencia de los dialectos occidentales sobre el habla tarraconense.
Otra palabra característica es bajoca, el nombre que reciben las judías verdes en buena parte del Camp de Tarragona. Aunque en los mercados y supermercados a menudo se utiliza la denominación estándar, muchas familias continúan manteniendo este vocablo en el lenguaje cotidiano. También destaca moixó, una palabra empleada tradicionalmente para designar cualquier pájaro pequeño. En algunos municipios se puede oír la variante mixó, una forma igualmente arraigada que ha pasado de generación en generación.
Entre las expresiones más curiosas se encuentra xafarot, que se usa para referirse a una persona entrometida o excesivamente interesada en la vida de los demás. Es un término que todavía se puede oír en conversaciones informales y que forma parte del patrimonio lingüístico popular de la zona. La quinta palabra es senalla, utilizada en lugar de cabàs ('capazo'). Este recipiente tradicional, elaborado antiguamente con fibras vegetales, era muy habitual en las labores del campo y continúa presente en el vocabulario de muchas personas mayores.
El habla de las comarcas de Tarragona, un particular
Aparte de estas cinco palabras, el habla tarraconense conserva otras formas propias como tindre, vindre o valdre, en lugar de tenir, venir y valer. También son habituales vocablos como llaurador para decir payés, moresc para referirse al maíz o coc para designar el bizcocho.
A pesar de la creciente influencia de los medios de comunicación y del estándar, muchas de estas palabras continúan formando parte de la vida cotidiana de las comarcas tarraconenses. Preservar este vocabulario es también una manera de conservar la memoria colectiva y la identidad cultural de un territorio que ha contribuido, a lo largo de los siglos, a enriquecer la diversidad de la lengua catalana.
