Shakira ha explicado que la pantalla ocupa un espacio muy limitado en la educación de sus hijos, Milan y Sasha. La cantante ha impuesto reglas estrictas frente a las pantallas: no tienen teléfono móvil propio y el acceso a internet está muy controlado. Su objetivo es evitar que crezcan condicionados por la exposición constante, los comentarios externos y la búsqueda de validación en redes.
“Mis hijos no tienen teléfono”, contó. En casa sí disponen de un iPad, pero Shakira asegura que lo entrega únicamente durante un rato concreto, normalmente los sábados por la mañana. También ha tomado una decisión todavía más tajante con YouTube, ya que lo ha prohibido directamente. Considera que sus hijos necesitan aprender primero a distinguir entre información, entretenimiento, opinión y presión social antes de moverse por internet sin un control parental mínimo.
Shakira quiere mantenerlos lejos del ruido digital
La cantante no plantea la tecnología como algo negativo, sino como una herramienta que requiere límites. Sus hijos crecen en una situación excepcional: cualquier búsqueda puede llevarlos a noticias, rumores y opiniones sobre su madre, su padre o ellos mismos. Shakira intenta evitar que esa exposición determine cómo se ven, cómo interpretan a su familia o qué valor conceden a lo que otras personas dicen sobre ellos.
Por eso insiste en transmitirles que la felicidad no está en las redes sociales. Prefiere que encuentren estímulos en actividades cotidianas, relaciones personales, música, deporte o tiempo en familia. También les ha enseñado que no necesitan buscar sus propios nombres en internet. Para ella, aprender a ignorar parte del ruido digital es una forma de proteger la autoestima y conservar una infancia menos condicionada por la fama.
El iPad existe, pero con unas reglas muy estrictas
La decisión resulta porque Milan y Sasha pertenecen a una generación que convive con pantallas desde pequeña. Mientras muchos niños reciben su primer móvil antes de llegar a la adolescencia, Shakira ha elegido retrasar ese momento. El iPad funciona como una concesión controlada, no como una puerta abierta permanentemente, y el tiempo de uso forma parte de unas normas conocidas por ambos.
Su forma de educarlos refleja una preocupación clara: que la tecnología no sustituya experiencias ni convierta opiniones externas en una medida de su valor. Shakira sabe que no podrá mantenerlos alejados de internet para siempre, pero quiere que lleguen preparados. Antes de entregarles un teléfono, prefiere enseñarles a manejar lo que encontrarán dentro. La prohibición de YouTube y el acceso limitado al iPad no buscan aislarlos, sino retrasar una exposición innecesaria mientras construyen su identidad.
