Turull señala las costuras del TC: filtraciones, imparcialidad y una amnistía "que va por barrios"

La ponencia de José María Macías que propone negar el amparo a Jordi Turull no solo ha reabierto el debate jurídico sobre la amnistía. También ha dejado al descubierto, según el secretario general de Junts, una manera de funcionar de la justicia española que considera especialmente grave cuando afecta al independentismo. Turull reaccionó el sábado con un mensaje muy duro en X. No se limitó a discrepar de los argumentos del magistrado conservador. Puso el foco en dos cuestiones que van más allá del contenido de la ponencia: que el documento le llegara a través de un periodista antes de que el pleno del Tribunal Constitucional lo haya debatido y que el mismo Macías, apartado de otros procedimientos sobre la amnistía por dudas sobre su imparcialidad, continúe siendo el ponente de su recurso. "Acabo de recibir, vía un periodista, el borrador de propuesta de sentencia del ponente del TC donde propone desestimar el recurso para que se me aplique la amnistía", explicó Turull. El texto todavía debe ser sometido al pleno del Constitucional el próximo 22 de septiembre.

"Ya debe circular por todos los diarios"

Turull subraya que, en condiciones normales, un afectado debería conocer las resoluciones que le afectan a través de los canales procesales correspondientes. "Normalmente, a un defendido la información de lo que le afecta le llega por su abogado vía procurador. En nuestro caso nunca, nunca ha sido así", denuncia. Y remata con una ironía cargada de intención: "Si me ha llegado a mí vía un periodista, ya debe circular por todos los diarios".  

Pero es sobre todo el papel de José María Macías lo que Turull convierte en el centro de su denuncia. El magistrado conservador ya había sido apartado de otros procedimientos relacionados con la ley de amnistía por su participación previa, cuando era vocal del Consejo General del Poder Judicial, en pronunciamientos sobre la norma. A pesar de ello, continúa ejerciendo de ponente en el recurso de amparo presentado por Turull contra la decisión del Supremo de no aplicarle la amnistía por malversación. Turull lo resume así: "El ponente que hace la propuesta lo apartaron de los recursos contra la ley de amnistía porque no era imparcial, pero no lo apartaron para resolver mi recurso sobre la aplicación de la ley de amnistía".

Los procedimientos de los que Macías fue apartado afectaban directamente a la constitucionalidad de la norma, mientras que el caso de Turull es un recurso de amparo contra una decisión concreta del Supremo. Pero el dirigente de Junts pone sobre la mesa el hecho de que un magistrado considerado problemático por intervenir en unos asuntos sobre la amnistía pueda, en cambio, redactar la propuesta que decidirá si esta misma amnistía se le aplica o no. "La necesidad de imparcialidad parece que va por barrios, como la aplicación del Código Penal, en función de si eres independentista o no", sentencia.

"Ficción jurídica absoluta"

Turull también entra en el fondo de la ponencia. Y lo hace sin matices. Macías sostiene que la decisión del Tribunal Supremo de dejar fuera de la amnistía la malversación del procés está lo suficientemente argumentada jurídicamente y que no se puede considerar "caprichosa", "sorprendente" o fruto de una animadversión contra los dirigentes independentistas. Turull califica esta interpretación de "delirante" y de "ficción jurídica absoluta". "El argumentario para denegar la amnistía que hace este ponente, si se confirma lo que leo en este texto, es delirante, es ficción jurídica absoluta", afirma. Y añade una expresión todavía más contundente: es "reírse del muerto y de quien lo vela" respecto del estado de derecho.

Detrás de esta crítica está la misma batalla jurídica que se mantiene abierta desde que el Supremo decidió no aplicar la amnistía a determinados condenados y procesados por malversación: si la interpretación de la Sala de lo Penal respeta realmente la letra y la finalidad de la ley o si, por el contrario, fuerza las excepciones hasta dejar fuera a los principales dirigentes del procés.

Turull, sin embargo, no presenta la cuestión únicamente como una batalla jurídica. Su mensaje tiene una lectura claramente política. La referencia a "#LaTogaNostra", las acusaciones sobre el lawfare, la falta de imparcialidad y la denuncia de filtraciones forman parte de una crítica más amplia a la cúpula judicial española y a la manera como, según Junts, se ha gestionado todo el proceso penal contra el independentismo. Y acaba el mensaje avisando de que el desenlace del recurso no alterará su posición política: "Nada ni ninguno de estos, hagan lo que hagan, disminuirá mi compromiso activo para culminar y alcanzar aquello que votamos y decidimos: la independencia de Catalunya".

La contundencia del texto de Macías no significa, sin embargo, que el caso esté resuelto. La ponencia es solo la propuesta que el magistrado someterá al pleno. El Constitucional deberá debatirla el 22 de septiembre y la mayoría del tribunal puede asumirla, modificarla o rechazarla. Macías forma parte del sector conservador de un tribunal con mayoría progresista. Si esta mayoría no comparte su lectura, la sentencia definitiva podría acabar alejándose de manera sustancial de la propuesta conocida este fin de semana.

Más que un litigio individual

Es precisamente esta circunstancia la que convierte el caso Turull en algo más que un litigio individual. El Constitucional deberá empezar a definir hasta dónde puede llegar el Supremo en la interpretación restrictiva de la ley de amnistía y si esta interpretación vulnera o no los derechos de los afectados. Así, el recurso de Turull puede tener un efecto que vaya mucho más allá de su caso particular. Si el Tribunal Constitucional concluye que el Supremo vulneró sus derechos al interpretar la ley de amnistía de manera que dejaba fuera la malversación del procés, este criterio se convertiría en una referencia muy difícil de ignorar para los demás afectados por decisiones parecidas, entre ellos Carles Puigdemont, Oriol Junqueras, Raül Romeva, Dolors Bassa, Toni Comín o Lluís Puig. Ahora bien, no significaría una amnistía automática para todos: cada procedimiento tiene sus particularidades y deberá ser resuelto individualmente. En el caso de Puigdemont, sin embargo, la trascendencia es especialmente grande, porque una doctrina favorable a Turull podría obligar al Supremo a revisar la interpretación que mantiene viva su causa por malversación y, eventualmente, facilitar el levantamiento de las medidas que todavía pesan contra él. Por eso, lo que decida el TC sobre Turull puede acabar marcando el criterio general sobre si la malversación del procés queda finalmente dentro o fuera de la amnistía.