Muere Portocarrero, autor del falso testamento que habría llevado a Felipe V al trono

Tal día como hoy del año 1709, hace 317 años, en Toledo (Corona castellanoleonesa), moría en el ostracismo Luis Manuel Fernández Portocarrero Bocanegra y Guzmán, más conocido como el cardenal Portocarrero, que había sido ministro de la Junta Grande o Consejo de Estado (el gobierno del poder central de la monarquía compuesta hispánica) desde los últimos años del reinado de Carlos II, el último Habsburgo, hasta la coronación de Felipe V, el primer Borbón (1679-1701). La investigación historiográfica moderna plantea muchas dudas sobre la autenticidad del testamento de Carlos II —muere sin descendencia— a favor de Felipe de Borbón. Y señala a Portocarrero como el autor de la probable falsificación de aquel documento.

Portocarrero, arzobispo de Toledo y cardenal primado de la Corona castellanoleonesa (1677-1709) era uno de los elementos más influyentes de la corte hispánica. Desde la prematura y sospechosa muerte del niño José Fernando de Baviera (marzo, 1699), candidato de consenso de todas las fuerzas cortesanas hispánicas para suceder a Carlos II —y mucho antes de ser nombrado ministro—, Portocarrero había articulado y liderado el partido proborbónico de la corte favorable al cambio de linaje real. Algunas investigaciones historiográficas sostienen que habría sido generosamente retribuido por el gobierno de Versalles, a través de su embajador Henry d’Harcourt. Con su nombramiento como ministro pasaría a tener acceso directo al rey y a los asuntos más importantes del Estado.

Pero con la coronación de Felipe V en Madrid como rey de la Corona castellanoleonesa (mayo, 1701), Portocarrero fue fulminantemente cesado. El rey Luis XIV de Francia, abuelo y valedor de Felipe V, lo consideraba un personaje ambicioso, peligroso y poco de fiar, y ordenó su sustitución por Jean d’Orry, un alto funcionario de la corte de Versalles. Acto seguido, Portocarrero fue nombrado virrey de Catalunya, cargo que había sido la tumba política de buena parte de quienes lo habían ostentado. En aquel momento, Portocarrero —profundamente resentido con los Borbones— se convirtió en uno de los principales opositores al nuevo régimen. Fue destituido en 1703, acusado de no perseguir el movimiento austriacista catalán y, a su regreso a Madrid, fue desterrado de la corte.