Madring tenía que ser este fin de semana el gran escaparate internacional de Madrid, pero el rugido de los monoplazas no ha conseguido tapar el ruido político y social que acompaña el estreno del circuito. Por un lado, Isabel Díaz Ayuso ha abierto una nueva guerra con TVE, a quien acusa de estar "al servicio del gobierno español" y de hacer "lo imposible para deslucir el éxito" del Gran Premio. Por otro, este domingo asociaciones vecinales de Hortaleza se han manifestado ante Ifema para denunciar el coste de la Fórmula 1 y advertir que Madrid podría acabar repitiendo la costosa experiencia de València. Son las dos caras de un evento que vuelve a situar Madrid en el calendario de la Fórmula 1, 45 años después, con una previsión de cientos de miles de espectadores durante el fin de semana. Un éxito de público que Ayuso y el alcalde José Luis Martínez-Almeida exhiben como una demostración de la capacidad de la capital para competir por los grandes eventos mundiales. Pero Madring también ha abierto un debate sobre el dinero, el modelo de ciudad y hasta dónde llega la inversión pública en el proyecto.
Ayuso carga contra la televisión pública
La primera batalla estalló el sábado por la tarde. Ayuso utilizó las redes sociales para cargar con dureza contra la televisión pública. "Avergüenza la cobertura que la televisión pública está haciendo del Gran Premio de España de Fórmula 1", aseguró antes de acusar directamente a RTVE de parcialidad: "Este canal está al servicio del gobierno (español) y está haciendo lo imposible por deslucir el éxito de este evento, que es una oportunidad y un orgullo para todo el país y para el resto del mundo". La presidenta madrileña no concretó en su mensaje qué pieza o qué espacio de TVE motivaba su indignación. Pero la cadena pública había puesto estos días el foco no solo en el aspecto deportivo del estreno, sino también en los costes, las molestias a los vecinos y las incógnitas económicas de Madrid. En una de las informaciones publicadas el sábado por RTVE, titulada "El suculento negocio de la Fórmula 1 en Madrid: habitaciones por 6.000 euros y un impacto económico de 470 millones", se contraponían las previsiones de impacto económico con las cifras de inversión, el encarecimiento de los alojamientos y los interrogantes sobre la rentabilidad futura del proyecto. Por lo tanto, la guerra de Ayuso con TVE parece tener menos que ver con el hecho de que Madrid no ocupe suficiente tiempo de antena como con la manera como se explica su éxito. El gobierno madrileño quiere proyectar la cita como un triunfo de ciudad, mientras que otras miradas insisten en que un evento de esta magnitud también debe ser examinado por su coste y por su impacto.
Avergüenza la cobertura que la televisión pública (TVE) está haciendo del Gran Premio de España de Fórmula 1.
— Isabel Díaz Ayuso (@IdiazAyuso) September 12, 2026
Este canal está al servicio del Gobierno y está haciendo lo imposible por deslucir el éxito de este evento que es una oportunidad y un orgullo para todo el país y para…
Del circuito a la calle: Hortaleza protesta ante Ifema
Y este domingo la controversia ha salido de los platós y ha llegado directamente a las puertas de Ifema. Asociaciones vecinales del distrito madrileño de Hortaleza se han manifestado ante el circuito de Madring para denunciar lo que consideran un "despilfarro" de recursos destinado a la Fórmula 1 en un contexto que, según aseguran, está marcado por "recortes" en los servicios públicos. La protesta pone el foco en una de las cuestiones más sensibles que rodean el Gran Premio: si tiene sentido destinar cientos de millones de euros a un evento de esta magnitud mientras los vecinos denuncian carencias en sanidad, educación, vivienda u otros servicios esenciales.
A la movilización también se han sumado otros colectivos sociales y ecologistas contrarios al proyecto. Su argumento es que Madring no se puede valorar únicamente por los espectadores que atrae, el impacto turístico o la proyección internacional, sino también por el coste y por las prioridades de gasto que representa. Las críticas al Gran Premio no nacen solo de la televisión pública ni de un supuesto intento del Gobierno de deslucir Madrid; también provienen directamente de los barrios más próximos al circuito, donde una parte del vecindario cuestiona el modelo y reclama que los recursos públicos se destinen a otras necesidades.
🏎️ Madrid | Hemos asistido a la movilización convocada por vecinas y vecinos de la ciudad de Madrid que denuncian el despilfarro económico del nuevo circuito de Madring.
— PoderPopular.info (@PoderPopularWeb) September 13, 2026
Esta es la factura que deja:
❌400millones de €
❌6000 vecinos desplazados
❌700 árboles talados pic.twitter.com/ZQKAnUInc7
"Puede pasar lo que pasó en València"
Entre los manifestantes también ha vuelto a aparecer una advertencia que persigue a Madring desde su nacimiento: "Puede pasar lo que pasó en València", alertan los críticos con la Fórmula 1 en Madrid. La referencia remite al Gran Premio de Europa que se disputó en el circuito urbano de València entre 2008 y 2012. Aquella cita, presentada inicialmente como un gran proyecto de proyección internacional, acabó convertida en símbolo de los excesos de una época y marcada por la polémica sobre la factura que había quedado al contribuyente. El paralelismo incomoda a los promotores de Madring, que insisten en que el modelo madrileño es diferente y que el proyecto será rentable a largo plazo. Los críticos, en cambio, advierten que la presencia de Ifema —participada mayoritariamente por instituciones públicas— obliga a seguir de cerca cualquier desviación de costes o previsión de ingresos.
Una historia que el PP ya vivió en 2009
La batalla con TVE, además, tiene una curiosa hemeroteca. En el año 2009, cuando el Gran Premio de Europa se disputaba en València bajo el gobierno de Francisco Camps, el PP valenciano ya acusó a RTVE de menospreciar la Fórmula 1. El partido se quejó de que la televisión pública había dedicado demasiado poco tiempo a la prueba y reclamó una rectificación. Diecisiete años más tarde, la queja suena extraordinariamente familiar: un gobierno autonómico del PP presenta la Fórmula 1 como un gran éxito internacional y acusa a TVE de no explicarlo con el entusiasmo que considera que merece. La diferencia es que ahora la crítica mediática coincide con una protesta vecinal real a las puertas del circuito, lo que complica el relato según el cual cualquier duda sobre Madring responde exclusivamente a una operación política contra Ayuso.
La presidenta no admite errores
Dentro de la guerra por controlar el relato, Ayuso ha vuelto a reivindicar Madring como un éxito de país y ha asegurado que el Gran Premio ha "desbordado las expectativas". En una entrevista en Telecinco, la presidenta madrileña ha defendido que la cita demuestra "de lo que somos capaces los españoles cuando nos dejan organizar eventos de gran magnitud". Según las cifras expuestas por Ayuso, el evento deja más de 500 millones de euros de inversión, 80 millones en impuestos directos y decenas de miles de puestos de trabajo. También ha destacado la movilidad como uno de los puntos fuertes del circuito: las previsiones iniciales hablaban de unos 95.000 viajeros en metro, pero, según ha asegurado, ya se han superado los 115.000. Ayuso ha admitido que, tratándose de una primera edición, podría haber habido errores, pero ha afirmado que "de momento" no ha habido ninguno relevante. También ha subrayado que aproximadamente un tercio de los asistentes son internacionales y ha explicado que algunos visitantes le han transmitido una imagen de Madrid asociada a la seguridad y al ambiente festivo.
La primera Fórmula 1 de Madring puede acabar siendo un éxito deportivo, de público e incluso económico. Pero esto no elimina las preguntas sobre el coste, la financiación, las molestias en los barrios o el riesgo de que las previsiones iniciales no se cumplan. Y es precisamente aquí donde se encuentra el fondo de la nueva guerra de Ayuso. La presidenta madrileña quiere que Madring sea leído como una historia de éxito de Madrid. Sus críticos reclaman que también se explique la factura y las incertidumbres. Mientras los monoplazas corren este domingo por el nuevo circuito, fuera del asfalto ya hay otra competición en marcha: la batalla para decidir qué relato quedará de Madring cuando se apaguen los motores.