No es una novela, pero hay asesinatos. No es un sudoku, pero obliga a pensar en filas y columnas. Tampoco es exactamente un juego de mesa, aunque sobre la mesa, con un lápiz en la mano, es probablemente donde mejor funciona. Murdoku es un poco de todo esto a la vez y se ha convertido, contra casi cualquier pronóstico editorial, en uno de los grandes fenómenos del verano de 2026.
La prueba se encuentra en las listas de ventas. A mediados de junio, cuando la temporada estival apenas comenzaba, la editorial Temas de Hoy cifraba en más de 240.000 los ejemplares vendidos en España del primer volumen y hablaba de 16 ediciones en solo seis meses. A principios de agosto, varias informaciones ya situaban el fenómeno por encima del medio millón de ejemplares y en 21 ediciones. RTVE continuaba hablando de "más de medio millón de copias" el 1 de septiembre. Las informaciones más recientes no siempre desglosan qué parte corresponde al primer volumen y cuál a la segunda entrega, de manera que la formulación más prudente es hablar de más de medio millón de ejemplares asociados al fenómeno Murdoku en España.
Y el verano no parece haberlo desgastado. Esta misma semana, el 11 de septiembre, el ranking de Casa del Libro situaba Murdoku como el libro de no ficción más vendido y Murdoku: Viaje al pasado en segunda posición. La misma cadena incluye, además, el primer volumen entre sus tres "superventas del verano", por delante de muchas de las grandes novedades literarias de la temporada. Lo que comenzó como una sorpresa editorial se ha mantenido, por lo tanto, hasta el final de las vacaciones.
Un sudoku con asesinatos
¿Pero qué es exactamente un murdoku? Cada caso presenta una escena del crimen, varios sospechosos, una víctima y una serie de pistas. El jugador debe colocar a los personajes dentro de una cuadrícula respetando una regla parecida a la del sudoku: un mismo personaje no se puede repetir en una fila o columna. A partir de pistas sobre habitaciones, objetos, posiciones o relaciones entre los sospechosos, hay que descartar posibilidades hasta reconstruir la escena y descubrir quién se encontraba con la víctima. El primer libro reúne 80 casos de dificultad progresiva, distribuidos en 208 páginas y presentados a todo color.
La sencillez de las reglas es parte del secreto. El jugador entiende en pocos minutos qué se le pide, pero la dificultad crece lo suficiente para que el reto no se agote después de las primeras páginas. No hay que leer cien páginas antes de que pase nada ni recordar una trama complicada: cada crimen es una unidad independiente. Se puede resolver un caso en un rato, dejar el libro encima de la mesa y recuperarlo horas o días después. Es un producto especialmente bien adaptado a las vacaciones, a los trayectos en tren, a los aeropuertos o a las horas muertas en la playa, pero también al consumo fragmentado que han impuesto las pantallas.
Viral en las redes, analógico en las manos
Esta última paradoja es precisamente una de las claves del fenómeno. Murdoku se ha viralizado en las pantallas prometiendo un rato sin pantallas. TikTok e Instagram han funcionado como escaparate de un producto esencialmente analógico: libro, lápiz, goma de borrar y tiempo para pensar. En junio, la creadora Marta Fusté, que publica vídeos resolviendo estos enigmas, sumaba 868.000 seguidores en TikTok y 210.000 en Instagram. La streamer y creadora Cristinini explicaba que el primer vídeo que publicó sobre Murdoku, convencida de que no interesaría a nadie, había superado los tres millones de visualizaciones en Instagram.
Las redes han construido así un círculo casi perfecto: un usuario ve a alguien resolviendo un asesinato, intenta entender la mecánica, compra el libro y luego comparte su propio proceso. El contenido es fácil de grabar y también de consumir. No hay que explicar toda una novela para generar curiosidad; basta con una cuadrícula, cuatro sospechosos y una pregunta universal: ¿quién es el asesino?
El misterio, además, llega en un momento especialmente favorable. El público lleva años demostrando una enorme fascinación por el true crime, las novelas policíacas, los pódcasts de sucesos y los juegos de investigación. Murdoku elimina, eso sí, casi toda la parte oscura del crimen real y conserva el elemento más lúdico: investigar, encontrar contradicciones y llegar antes que nadie a la solución. Es un asesinato sin tragedia y una novela negra sin novela.
El fenómeno tampoco nace en un desierto. Antes de Murdoku, la saga Murdle, creada por el norteamericano G. T. Karber, ya había demostrado el potencial comercial de fusionar enigmas de lógica y crímenes. El primer Murdle se convirtió en el número uno de Navidad en el Reino Unido en 2023 y la serie había superado los tres millones de ejemplares en todo el mundo en 2024. En España, el primer volumen ya superaba los 30.000 ejemplares ese año. La tendencia, por tanto, ya existía: Murdoku ha encontrado una fórmula especialmente visual, simple y exportable para llevarla mucho más lejos en el mercado español.
De un videojuego fallido a un fenómeno editorial
Detrás del libro está Manuel Garand, un diseñador de juegos de Montreal de 40 años que durante años fue acumulando prototipos que no llegaban a ninguna parte. Él mismo ha explicado que había trabajado como estenotipista en tiempo real y que hacía tiempo que intentaba crear videojuegos de lógica. Una de sus grandes ideas era un videojuego detectivesco mucho más complejo, una especie de roguelike en el que el jugador tenía que reconstruir dónde había estado cada uno de los sospechosos durante cada hora de la noche de un asesinato.
La idea era demasiado grande. Garand la simplificó hasta reducirla a una sola escena del crimen sobre una cuadrícula de 9 por 9: una persona por fila, una por columna y una pista por sospechoso. De aquel proyecto fracasado salió lo que hoy conocemos como Murdoku. "La versión fallida" del videojuego, como la ha descrito él mismo, acabaría funcionando mucho mejor que el proyecto original.
Los primeros enigmas datan de 2020. Entonces todavía se llamaban simplemente murder mystery puzzles. Garand los preparaba para su mujer, Cindy, y para amigos, y después empezó a colgar versiones gratuitas en internet. La respuesta de los usuarios le animó a intentar convertirlos en un libro, pero las editoriales y los agentes a los que presentó el proyecto lo rechazaron repetidamente. Llegó a abandonarlo durante aproximadamente un año.
El giro llegó por casualidad. Jim Bumgardner, conocido en el mundo de los pasatiempos como KrazyDad, descubrió su web y puso a Garand en contacto con Francis Heaney, editor de Puzzlewright Press. El proyecto acabó convirtiéndose en libro y salió en Norteamérica en 2025. Garand insistió en que fuera un producto a todo color, más próximo visualmente a un juego de mesa que a los tradicionales libros de pasatiempos en blanco y negro. El mismo autor explica que cada puzle se construye artesanalmente a partir de una idea lógica central y pasa por numerosas iteraciones y pruebas antes de darse por terminado.
Catalunya y España abrazan el Murdoku
En España, Temas de Hoy publicó Murdoku: 80 acertijos de lógica y asesinatos el 29 de octubre de 2025. El primer boom se produjo durante los meses siguientes, pero la llegada del verano multiplicó su visibilidad. El segundo volumen, Murdoku: Viaje al pasado, llegó el 1 de julio con 80 enigmas nuevos ambientados en periodos como el antiguo Egipto, la edad media, la piratería, la edad de piedra o el Far West. El lanzamiento fue acompañado de torneos presenciales en Barcelona y Madrid, incluido uno en FNAC Rambles.
Aquel mismo 1 de julio el fenómeno llegó también en catalán. Columna publicó tanto Murdoku: 80 enigmes de lògica i assassinats como Murdoku: Viatge al passat, traducidos por Ricard Gil Giner. El primero mantiene los 80 casos y las 208 páginas del original; el segundo añade 80 más en 224 páginas.
El éxito tampoco es exclusivamente español. El primer volumen es bestseller de USA Today y Publishers Weekly, y la obra de Garand ya se ha publicado en una quincena de idiomas. En Estados Unidos, los datos de Publishers Weekly elaborados con información de Circana BookScan muestran que el libro llegó hasta el número cinco de la lista de trade paperbacks este agosto. La franquicia ya tiene continuidad asegurada: el tercer volumen, Around the World, saldrá en inglés el 27 de octubre, mientras que una cuarta entrega, Beyond the Grave, está prevista posteriormente.
El placer de desconectar para resolver un crimen
¿Por qué funciona tanto? No hay una única explicación. Hay el misterio, la gratificación inmediata de resolver un problema, una dificultad muy bien graduada, un diseño colorista y un formato que permite jugar solo, en pareja o en grupo. Pero hay también una cuestión generacional: después de años de ocio digital ilimitado, una parte del público parece estar redescubriendo el valor de concentrarse en una sola cosa.
Sergi Álvarez, director editorial de Temas de Hoy, ha vinculado repetidamente el éxito a esta necesidad de "desconexión digital". La psicóloga Gema Díaz explicaba a El País que este tipo de enigmas obliga a mantener información en la memoria, comparar posibilidades, descartar hipótesis y detectar contradicciones. No significa que resolver murdokus nos haga automáticamente más inteligentes, pero sí que reclama una atención sostenida difícil de encontrar en el consumo habitual de vídeos de pocos segundos.
Esto explica también su transversalidad. No es necesario ser lector habitual, aficionado a los sudokus ni consumidor de novela negra. El libro puede entrar en casa por cualquiera de estas puertas. Hay quien lo resuelve solo, quien compite con la pareja y familias que comparten los casos. Esta versatilidad lo ha convertido en un producto fácil de recomendar y de regalar, dos factores especialmente importantes en un mercado editorial en el que el boca a boca continúa siendo decisivo.
Y las librerías han acabado siendo el mejor termómetro. En Catalunya, por ejemplo, varios establecimientos se quedaron sin ejemplares durante agosto y tuvieron que pedir reposiciones para responder a la demanda. A escala estatal, la fotografía todavía es más contundente: un libro publicado el pasado octubre continúa ocupando el número uno de no ficción de Casa del Libro a mediados de septiembre, con su secuela inmediatamente detrás.
Quizás esta es la gran singularidad de Murdoku. El verano de 2026 ha producido un superventas que prácticamente no se tiene que leer. Mientras buena parte de la industria cultural compite por acumular minutos de pantalla, notificaciones y reproducciones, Manuel Garand ha conseguido vender cientos de miles de libros pidiendo exactamente lo contrario: sentarse, coger un lápiz y dedicar toda la atención a una sola pregunta.