En un momento en que la salud mental ha dejado de ser un tema tabú y se ha integrado en el discurso cotidiano —debido al estrés de la vida moderna, la presión laboral, los cambios familiares y el impacto de las redes sociales en nuestra psique— acudir a un profesional de la psicología es cada vez más habitual para muchas personas. Sin embargo, no todos los psicólogos ofrecen la misma calidad de atención y es fundamental saber cómo distinguir un buen profesional de uno inadecuado. Esto es precisamente lo que enfatiza el psicólogo y divulgador Ramón Nogueras, quien sostiene que los pacientes tienen no solo el derecho, sino casi el deber, de “preguntar todo” sobre su terapia para evaluar si el profesional está cualificado y si la terapia puede ser eficaz.
La importancia de la salud mental hoy
La salud mental se ha convertido en un pilar esencial del bienestar general, especialmente en sociedades con estilos de vida acelerados y con altas exigencias emocionales y profesionales. El reconocimiento abierto de problemas como ansiedad, estrés o depresión ha llevado a muchas personas a buscar ayuda profesional. En este contexto, la psicoterapia se plantea como un espacio seguro para explorar emociones, aprender habilidades para la vida y abordar dificultades psicológicas con apoyo experto. Sin embargo, el éxito de este proceso depende en gran medida del profesional elegido y de la calidad de la relación terapéutica entre paciente y psicólogo.
Qué funciones debe tener un buen psicólogo
Un buen psicólogo no solo escucha, sino que guía el proceso de cambio con métodos basados en evidencia científica. Entre las funciones principales de un profesional de la salud mental destacan:
Evaluación inicial detallada, para comprender el motivo de consulta y establecer objetivos claros.
Explicación transparente del modelo teórico y metodológico que se utilizará.
Establecimiento de un plan terapéutico con metas y plazos aproximados.
Trabajo cooperativo, que puede incluir tareas o actividades fuera de la consulta.
Actualización y formación continua, garantizando que las intervenciones disponibles sean eficaces.
Ramón Nogueras destaca que es especialmente preocupante cuando un profesional no puede explicar claramente qué enfoque utiliza o menciona técnicas sin respaldo científico como constelaciones familiares o terapia Gestalt, prácticas de las que recomienda alejarse si se busca una ayuda seria y rigurosa.
La primera sesión: un momento clave
Según Nogueras, la primera sesión y las siguientes inmediatas son fundamentales. En ellas, el paciente debe sentir que se hace una evaluación exhaustiva, que se explican los pasos a seguir y que existe una hoja de ruta terapéutica que va más allá de “hablar y ver qué pasa”. El profesional debe aclarar, por ejemplo:
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¿Qué modelo teórico utiliza?
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¿Cuántas sesiones estima que podrían ser necesarias?
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¿Habrá tareas o trabajo personal entre sesiones?
Estas preguntas no solo sirven para informarse, sino para evaluar la seriedad y profesionalidad del psicólogo. Un terapeuta competente responderá con claridad y con fundamentos científicos, mientras que uno poco riguroso puede dar respuestas vagas o evasivas.
En conclusión, y en palabras de Ramón Nogueras, preguntar todo no es un desafío al profesional, sino un acto responsable del paciente hacia su propia salud mental. La psicoterapia es un proceso colaborativo, y un buen inicio, con información clara, expectativas realistas y un plan estructurado, puede determinar en gran medida si la terapia será eficaz y beneficiosa para quien la emprende.
