"El Govern no contempla ningún otro escenario que no sea la aprobación de los presupuestos". Este es el pronóstico que se repite desde diferentes despachos del Govern de Salvador Illa, casi como un mantra, desde el convencimiento de que ERC no aguantará la presión y los presupuestos de este año podrán salir adelante. El president ha anunciado que el viernes el Consell Executiu aprobará el proyecto y lo llevará al Parlament a pesar de no haber cerrado el acuerdo con Esquerra para garantizar los votos de sus diputados. Illa ha hecho saber este lunes su decisión desde el Saló Torres Garcia del Palau de la Generalitat ante los representantes de patronales y sindicatos con los cuales ha firmado un documento con más de 80 medidas que se incluirán en las cuentas y donde se advierte que estas propuestas "requieren la aprobación de los presupuestos".

El Govern contaba tener este fin de semana ligado el proyecto presupuestario, después de que Junqueras retiró el pasado lunes la proposición de ley que había presentado en el Congreso sobre la cesión del IRPF a Catalunya y había aceptado sustituirla por enmiendas a la ley de financiación. A cambio, Illa expresó públicamente el sábado el compromiso total con este tema y las negociaciones habían puesto el acento en el consorcio de infraestructuras, que también forma parte del acuerdo de investidura.

Relaciones dañadas

No obstante, una reunión del líder de ERC con Pedro Sánchez hizo saltar el sábado por los aires las negociaciones después de que el presidente español reiteró la negativa del PSOE a aceptar la cesión del IRFP. A partir de ahí, ERC ha girado su artillería hacia Illa, al que ha acusado de falta de ambición nacional. "El problema de Salvador Illa es que se piensa que está gobernando Murcia y está gobernando Catalunya", ha reprochado la secretaria general de ERC, Elisenda Alamany, a primera hora desde RTVE. Por su parte, el Govern reprocha que ERC se había comprometido a pactar las cuentas a partir de un acuerdo que priorizaba el consorcio de infraestructuras. En el Palau de la Plaça Sant Jaume se admite que las relaciones con ERC "han quedado dañadas, aunque no están rotas".

Ante este nuevo escenario, Illa tenía que decidir si continuaba con las negociaciones con los republicanos. Esta opción, a parecer del Govern, deja toda la iniciativa en manos de ERC. Con el añadido de que, si no se aprueban los presupuestos, el ejecutivo tendrá que sacar adelante nuevas ampliaciones de crédito, lo cual le obliga a asumir más negociaciones y más cesiones ante los socios. La alternativa ante estas dos opciones era tomar la iniciativa y aprobar las cuentas, con lo cual el Govern considera que deja la pelota queda sobre la formación de Oriol Junqueras.

Aval de Comuns y entidades

Precisamente, Junqueras había apuntado este fin de semana la disposición de su partido a negociar nuevas ampliaciones de crédito. No obstante, Illa considera que con el acuerdo de presupuestos que anunció el viernes con los Comuns y con el documento con 86 propuestas pactadas con sindicatos y patronales —incluida Foment del Treball, que no ha escondido su grado de exigencia con el ejecutivo— tiene suficiente fuerza como para presionar a los republicanos.

Esta misma mañana, el Govern ha hecho saber a Esquerra su decisión de aprobar las cuentas, lo ha comunicado también a los Comuns y al presidente del Parlament, Josep Rull.

"Mejor no lo haga"

La respuesta de la secretaria general del partido ha sido advertir públicamente al PSC que "mejor que no lo haga". No obstante, esta advertencia no preocupa a los socialistas. Si por la mañana Illa ha echado en cara a Esquerra que "es hora de poner Catalunya por delante de todo", por la tarde la viceprimera secretaria del PSC, Lluïsa Moret, ha advertido a los republicanos que los presupuestos no "son un juego táctico" y ha asegurado que hay margen todavía para aprobarlos porque son "necesarios e imprescindibles"

La de presupuestos es una ley fundamental de cualquier gobierno, porque marca sus prioridades. De ahí la necesidad de pactar previamente el proyecto para evitar que el Parlament lo tumbe, dado que la incapacidad de aprobar las cuentas pone en evidencia la debilidad de un gobierno. En Catalunya ha habido dos ocasiones en que la cámara ha tumbado el proyecto del Govern. Y las consecuencias fueron inmediatas.

Elecciones anticipadas

En marzo de 2024 Pere Aragonès convocó elecciones anticipadas horas después de constatar cómo el Parlament rechazaba tramitar sus presupuestos. El Govern de Aragonès había ligado el apoyo del PSC, pero no había conseguido pactarlos con los Comuns, y la formación de Jéssica Albiach presentó una enmienda a la totalidad del texto, que se votó junto con las del resto de enmiendas de Junts, Ciutadans, PP, CUP, y Vox. Aquella misma tarde después del fracaso del proyecto en la Cámara catalana, Aragonès convocó una reunión extraordinaria del Consell Executiu, retiró la ley de medidas fiscales y financieras que acompaña a los presupuestos y comunicó que las elecciones se celebrarían el 12 de mayo.

Cuestión de confianza

Solo había un precedente en Catalunya de una situación como esta en que el Parlament hubiera tumbado el proyecto del Govern. Fue en junio de 2016, cuando la CUP presentó una enmienda a la totalidad de los presupuestos de Junts pel Sí y, junto con el resto de grupos de la Cámara, tumbó las cuentas del Govern de Carles Puigdemont. Acto seguido, Puigdemont compareció ante el pleno del Parlament para anunciar que se sometería a una cuestión de confianza. El entonces president recordó a la CUP que el acuerdo de investidura que había firmado les comprometía a no poner en riesgo la estabilidad del Govern independentista después de que Junts pel Sí había aceptado retirar la candidatura de Artur Mas como president. “No puedo seguir gobernando como si tuviera la misma mayoría que me invistió”, argumentó Puigdemont, que en aquel momento no podía convocar elecciones porque aún no había pasado un año desde la disolución anticipada del Parlament. A finales de septiembre Puigdemont superó la cuestión de confianza y en marzo de 2017 aprobó los presupuestos, previos al referéndum del 1-O.

Los últimos presupuestos de la Generalitat aprobados son los de 2023, ratificados en marzo de aquel año, después de una prórroga presupuestaria. Este presupuesto se prorrogó en 2024, en 2025 y este año, 2026. Los últimos presupuestos que se aprobaron dentro del plazo que marca la ley, es decir, antes de terminar el año para que entraran en vigor a partir del 1 de enero, fueron los de 2022, durante el gobierno que compartieron ERC y Junts, y con Jaume Giró como conseller de Economia. Hacía 12 años que el Govern no conseguía presentar las cuentas dentro del plazo.

El calendario de los presupuestos de este año se pondrá en marcha a partir del momento en que el Govern apruebe las cuentas y los lleve, el mismo viernes, al Parlament para entregarlos al presidente de la cámara, Josep Rull. El reglamento fija un primer periodo de diez días para la presentación de las enmiendas a la totalidad. Será el primer obstáculo que deberá superar el proyecto y el tiempo que tendrá ERC para decidir si presenta o no enmienda a la totalidad de las cuentas. Después habrá 20 días para las enmiendas de los diferentes departamentos y los correspondientes debates en comisión.