La decisión del president de la Generalitat, Salvador Illa, de tramitar los presupuestos de la Generalitat sin el aval de Esquerra Republicana es todo un órdago a Oriol Junqueras y a su doble exigencia: que se transfiera a Catalunya la recaudación del 100% del IRPF y que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se comprometa públicamente a ello. La iniciativa de Illa es interesante e inteligente: desbarata la estrategia de Esquerra Republicana, que estaba a la espera de un cambio de actitud del PSOE, y embrida a los republicanos, que creían haber encontrado un filón a la hora de responsabilizar al president de la Generalitat de inacción en esta materia y de falta de ambición. De hecho, unas horas antes del anuncio del Govern catalán, a primera hora de la mañana, la secretaria general de los republicanos, Elisenda Alamany, en Radio Nacional de España, había declarado que Illa tenía que elegir entre si le importa más Catalunya o el PSOE y que su problema era que se creía que estaba gobernando Murcia y está gobernando Catalunya.
Era una espiral, que había ido a más por parte de los republicanos, desde la reunión que mantuvieron en la Moncloa Pedro Sánchez y Oriol Junqueras y que, según estos últimos, sirvió para ratificar que el compromiso de Illa sobre un acuerdo de transferir la recaudación del 100% del IRPF a Catalunya no tenía el apoyo del PSOE, pese a que así aparece en el acuerdo de investidura del president catalán y hay una declaración de la ejecutiva del PSOE en 2024 en la misma dirección. Si el PSC esperaba, el jueves, una resolución rápida al sí de ERC a los presupuestos y se encontró con el no por ahora y un único compromiso a negociar suplementos de crédito, ahora las tornas han cambiado. De sentirse presionados por Esquerra han pasado a presionarles. Y aquí el envoltorio empresarial, que juega muy a su favor, quiere los presupuestos de la Generalitat.
Este mismo lunes, por ejemplo, aparentemente ajenos a la incerteza de los presupuestos, Salvador Illa se reunió con los responsables de Foment y PIMEC, Josep Sánchez-Llibre y Antonio Cañete, y los líderes de UGT y CCCO, Camil Ros y Belén López. En este acto, el president y los agentes empresariales y sindicales firmaron un documento con más de 70 medidas para incorporarlas a las cuentas de la Generalitat y enviaron el primer mensaje a Junqueras: "Es hora de poner Catalunya por delante de todo. El Govern cumple con sus responsabilidades". Habrá un segundo acto en las próximas horas con los miembros del denominado G-8 que integran la Cambra de Comerç de Barcelona, Pimec, el Col·legi d'Economistes, el Cercle d'Economia, la Fira de Barcelona, FemCat, RACC y Barcelona Global. Con ello Illa se habrá asegurado un apoyo más o menos explícito a la necesidad de presupuestos en Catalunya.
Es, seguramente, la partida de ajedrez entre dos socios parlamentarios más interesante disputada en los últimos tiempos
Es, seguramente, la partida de ajedrez entre dos socios parlamentarios más interesante disputada en los últimos tiempos. Para los que somos amantes de este interesante juego de mesa y que se ha llevado en numerosas ocasiones al cine con alguna película excepcional, como la titulada En busca de Bobby Fischer, protagonizada, en 1993, por actores como Ben Kingsley, el maestro Bruce Pandolfini, Joe Mantegna y Joan Allen, Illa ha realizado un gambito Blackmar-Diemer, una de las aperturas más agresivas, donde las blancas sacrifican un peón para acelerar el desarrollo y abrir líneas de ataque. Veremos la respuesta de Junqueras, siempre más partidario de movimientos de ajedrez más defensivos, como serían la Caro-Kann, la Petrov o la Berlinesa.
Puestos a que en el juego participen otros jugadores, se echa en falta la distancia de Junts per Catalunya, que habría tenido una oportunidad de participar en la partida —de hecho, hasta el viernes, que el Govern aprobará las cuentas, teóricamente aún la tienen— con sus propias condiciones y sus prioridades económicas. Es cierto que es el principal partido de la oposición, pero, a veces, en política la crítica no es suficiente y el modelo de país que tengas también se defiende en una negociación.