Las personas mayores de 65 años cuentan con una de las exenciones fiscales más relevantes del IRPF en España. Y es que si venden su vivienda habitual, la ganancia patrimonial que obtengan está totalmente exenta de tributación. Esto significa que no importa cuánto se gane con la venta, si la vivienda estaba totalmente pagada o si el beneficio es elevado, la persona vendedora no tendrá que incluirlo en su declaración de la renta. La medida tiene como objetivo proteger el patrimonio de las personas mayores y facilitar su movilidad sin que el impuesto reduzca su capacidad de generar ingresos.

La exención se aplica de forma automática siempre que se cumplan los requisitos legales. No es necesario solicitarla ni presentar formularios adicionales ante Hacienda. Su carácter automático garantiza que la operación se gestione de manera sencilla y que los mayores puedan vender su vivienda habitual sin enfrentarse a cargas fiscales inesperadas ni a dolores de cabeza para tener esa exención fiscal.

Qué implica la exención de IRPF

La exención cubre toda la ganancia patrimonial generada por la venta de la vivienda habitual. Esto incluye cualquier diferencia entre el precio de adquisición y el precio de venta, independientemente de su cuantía. Además, la normativa establece que la vivienda debe ser efectivamente la residencia habitual de la persona y que el propietario debe tener 65 años o más en el momento de la venta. No se aplica a segundas residencias, propiedades alquiladas o inmuebles que no se hayan utilizado de forma continuada como domicilio principal.

Imagen de archivo de una vivienda | Freepik

Gracias a esta medida, la venta de la vivienda habitual se convierte en una herramienta que permite a los mayores reorganizar su patrimonio, disponer de liquidez o afrontar la jubilación con mayores recursos, sin que el IRPF reduzca sus ingresos. Esto facilita decisiones financieras más seguras y evita que los contribuyentes mayores tengan que enfrentarse a un proceso de cálculo complejo o al pago de impuestos elevados.

Requisitos y beneficios prácticos

La clave para beneficiarse de esta exención es cumplir las condiciones mencionadas: edad igual o superior a 65 años en el momento de la venta y que la propiedad sea efectivamente la vivienda habitual. Cuando se cumplen estos criterios, la ganancia patrimonial queda completamente exenta de tributación y el contribuyente no tiene obligación de declarar nada. Esto simplifica los trámites fiscales y elimina cualquier riesgo de sanción por omisión de ingresos.

En definitiva, esta exención representa un alivio fiscal importante y una herramienta de planificación económica para las personas mayores. Permite que la venta de la vivienda habitual sea un instrumento de seguridad y tranquilidad, asegurando que los ingresos obtenidos de una operación tan relevante en la vida de un jubilado o mayor de 65 años no se vean mermados por el pago del IRPF.