Muchos pensionistas desconocen que existe una ayuda que puede reducir hasta un 40‑50 % el gasto en luz y calefacción. No se trata de una paga adicional, sino del Bono Social eléctrico y térmico, un mecanismo que se ha ampliado en los últimos años y que beneficia sobre todo a jubilados con pensiones bajas o ingresos reducidos. Gracias a estas ayudas, muchos pensionistas pueden afrontar con mayor tranquilidad los gastos energéticos, especialmente durante los meses de invierno.
El Bono Social Eléctrico ofrece descuentos directos en la factura de la luz para quienes cumplen determinados requisitos. Pueden acceder a él los jubilados que cobran la pensión mínima, los pensionistas de viudedad con ingresos bajos, las personas con incapacidad permanente y los hogares con recursos limitados. El descuento aplicado depende del grado de vulnerabilidad: los consumidores vulnerables reciben un 40%, mientras que los vulnerables severos pueden acceder a hasta un 80% de descuento. En algunos casos, el bono también garantiza la prohibición de corte de suministro, lo que añade un extra de seguridad económica.
Cómo funciona el Bono Social Térmico
El Bono Social Térmico es otra ayuda destinada a cubrir gastos de calefacción y agua caliente, ingresada directamente en la cuenta del beneficiario. Su cuantía depende de la zona climática, oscilando generalmente entre 40 y 375 euros anuales, aunque en las zonas más frías puede superar los 400 euros. Esta ayuda sirve para cubrir parte del consumo de calefacción, gas o agua caliente, contribuyendo de manera significativa a reducir la carga de los gastos domésticos durante el año.
Combinando ambos bonos, muchos pensionistas logran reducir entre un 30% y un 50% de sus gastos energéticos, de ahí que se diga que estas ayudas cubren “hasta la mitad” de la luz y la calefacción. Esto supone un alivio considerable para quienes cuentan con ingresos limitados y deben hacer frente a facturas crecientes en invierno, verano o en situaciones de aumento de precios de la energía.
Requisitos y solicitud
Para acceder al Bono Social eléctrico, es necesario tener contratada la tarifa regulada y cumplir los límites de ingresos establecidos. Además, se debe ser pensionista con pensión mínima o ingresos reducidos y solicitar la ayuda directamente a la comercializadora de referencia. En cuanto al Bono Social Térmico, se gestiona automáticamente en función del cumplimiento de los mismos criterios de vulnerabilidad y de la zona climática del domicilio.
En definitiva, estas ayudas representan una herramienta efectiva para reducir la factura energética de los pensionistas, protegiendo a los hogares más vulnerables y asegurando que la jubilación no se vea marcada por el elevado coste de la luz y la calefacción. Con una solicitud sencilla, los beneficiarios pueden mejorar su economía doméstica y afrontar los meses de mayor consumo con mayor tranquilidad.
