Abrir una lavandería puede parecer un negocio sencillo, pero la realidad es que la rentabilidad depende de varios factores. Nicolás, propietario de varias lavanderías, asegura que cada local factura unos 30.000 euros al año, pero que los beneficios reales son mucho más modestos. Según explica, el margen mensual se queda en torno a 500 euros, lo que hace que depender de un único establecimiento no sea suficiente para generar ingresos significativos.

La clave, según Nicolás, es la inversión inicial. Cada nuevo local requiere destinar recursos a acondicionar el espacio, adquirir maquinaria y cumplir con los requisitos legales. Solo cuando el negocio comienza a generar ingresos constantes se puede plantear abrir un segundo o tercer local, con el objetivo de que la facturación global sea suficiente para que la empresa funcione de forma sostenible.

Gastos fijos que limitan la rentabilidad

Uno de los principales desafíos del sector son los gastos mensuales, que rondan los 2.000 euros por local e incluyen alquiler, electricidad, mantenimiento y personal. Estos costes reducen considerablemente el beneficio, especialmente antes de impuestos, y obligan a planificar cada apertura con cuidado para evitar que la inversión inicial quede comprometida. Nicolás recalca que la expansión del negocio es fundamental para compensar estos márgenes limitados.

El modelo que aplica consiste en abrir varios locales y mantener un flujo constante de clientes en cada uno. De esta manera, aunque la rentabilidad individual sea baja, la facturación acumulada permite sostener el negocio. Si solo tuviera un local, no le daría para vivir, señalando que la estrategia de crecimiento es escalonada y controlada.

Claves para un negocio rentable y sostenible

Para Nicolás, maximizar ingresos no depende solo de abrir más locales, sino de optimizar los costes y mantener un servicio de calidad. La maquinaria debe estar en perfecto estado, los precios competitivos y la atención al cliente cuidada, para garantizar que los establecimientos sean atractivos y rentables.

Además, recomienda estudiar cuidadosamente la ubicación de cada lavandería. No todos los barrios ofrecen el mismo flujo de clientes, y un buen análisis previo permite elegir los puntos más rentables. La expansión progresiva y la planificación financiera son fundamentales para que la lavandería sea un negocio estable y sostenible a largo plazo. En definitiva, aunque las lavanderías pueden generar ingresos interesantes, requieren paciencia, estrategia y control financiero. Solo quienes invierten en varios locales, optimizan sus recursos y gestionan correctamente los gastos pueden obtener beneficios reales y duraderos en este sector.