Reformar una vivienda suele asociarse automáticamente con gasto. Ventanas nuevas, aislamiento, cambios en la climatización o mejoras del edificio se traducen muchas veces en facturas importantes y en la sensación de que todo el coste sale del bolsillo del propietario. Pero hay una realidad que asesores fiscales y especialistas llevan tiempo señalando, ya que una parte de esas obras puede volver en forma de ahorro fiscal y muchos propietarios ni siquiera están revisándolo.

La razón es bastante simple. Mucha gente sigue pensando que estas ventajas solo existen para rehabilitaciones integrales o grandes obras energéticas, cuando en realidad el sistema contempla distintos niveles de deducción según el tipo de mejora conseguida. Además, en muchos casos no aparece automáticamente como una alerta evidente al revisar la declaración.

La deducción existe y puede llegar hasta 9.000 euros

Actualmente siguen vigentes las deducciones del IRPF por obras destinadas a mejorar la eficiencia energética de las viviendas. Dependiendo del tipo de actuación y del ahorro energético conseguido, la deducción puede ser del 20%, del 40% o alcanzar el 60% en determinados supuestos de rehabilitación energética.

Imagen de las obras de una vivienda | Freepik

Traducido a cifras, eso significa que algunos propietarios pueden recuperar hasta 1.000 euros, hasta 3.000 euros o llegar a deducciones acumuladas de hasta 9.000 euros en los casos previstos por la normativa. Las actuaciones más habituales suelen estar relacionadas con aislamiento térmico, sustitución de ventanas, mejora de envolvente del edificio o actuaciones que reduzcan el consumo energético y permitan acreditar una mejora real mediante certificado energético.

El detalle que hace que muchos propietarios pierdan el dinero

El punto que más errores genera no suele ser la obra, sino la documentación. Para aplicar estas deducciones no basta con reformar: normalmente hace falta acreditar la mejora energética mediante certificado antes y después de la actuación y cumplir los requisitos temporales y de justificación del pago. Hacienda también exige que los pagos sean trazables y no realizados en efectivo.

Además, estas deducciones han ido ampliando su calendario de aplicación y siguen abiertas para determinados periodos según la modalidad concreta de rehabilitación energética. Por eso cada vez más fiscalistas recomiendan una revisión específica cuando se ha hecho una reforma reciente. No porque todas las obras permitan deducir miles de euros, sino porque muchas actuaciones que los propietarios consideran “normales” pueden encajar dentro de estos incentivos y terminar reduciendo bastante más la factura fiscal de lo que imaginaban.