La salud emocional se refiere a la capacidad de una persona para gestionar sus emociones, mantener el equilibrio anímico y afrontar de forma adaptativa los retos de la vida diaria. Hoy en día, con niveles altos de estrés, ansiedad y demandas constantes —tanto en lo personal como en lo profesional—, cuidar el bienestar emocional se ha convertido en una prioridad para la salud general. Implica no solo abordar conflictos psicológicos mediante terapia si es necesario, sino también fomentar hábitos que refuercen la estabilidad afectiva y mental en el día a día. Actividades como el ejercicio, el sueño reparador, la socialización y una alimentación equilibrada forman parte de ese enfoque integral.
Entre los detalles que comparte Fernando Mora, psiquiatra con amplia presencia en redes, destaca un aspecto nutricional poco conocido pero relevante: la relación entre ciertos alimentos ricos en triptófano y el estado de ánimo. El triptófano es un aminoácido esencial que el organismo no puede sintetizar por sí mismo, por lo que debe obtenerse a través de la dieta. Su importancia radica en que es precursor de la serotonina, un neurotransmisor clave en la regulación del estado de ánimo, el sueño y el apetito, y que muchas veces se asocia con sensaciones de bienestar o estabilidad emocional.
Alimentación y salud emocional: qué puedes hacer
Fortalecer la salud emocional implica acciones conscientes y constantes:
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Alimentación equilibrada: incluir alimentos variados y ricos en nutrientes esenciales puede apoyar el funcionamiento cerebral y el equilibrio de neurotransmisores.
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Ejercicio regular: la actividad física libera endorfinas y contribuye a la regulación afectiva.
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Sueño reparador: dormir lo suficiente fortalece la capacidad de afrontar emociones y reduce la reactividad al estrés.
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Gestión del estrés: técnicas de respiración, mindfulness o actividades recreativas ayudan a mantener la calma en contextos exigentes.
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Relaciones sociales saludables: mantener vínculos que proporcionen apoyo, comprensión y sentido de pertenencia.
Mantener una buena salud emocional tiene múltiples beneficios positivos, tales como:
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Mejor regulación del estado de ánimo, reduciendo la probabilidad de irritabilidad crónica o tristeza persistente.
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Mayor resiliencia emocional, es decir, capacidad para recuperarse de contratiempos.
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Mayor calidad de sueño y concentración.
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Mejora en las relaciones personales y en el desempeño cotidiano.
Los tres alimentos “salvavidas” según Fernando Mora
En su vídeo y recomendaciones, Mora señala tres alimentos ricos en triptófano que pueden contribuir al equilibrio emocional si se incluyen regularmente en la dieta. Aunque él mismo aclara que no se trata de antidepresivos ni sustitutos de tratamiento profesional, sí pueden funcionar como soporte natural para potenciar el bienestar:
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Semillas de calabaza: con más de 500 mg de triptófano por cada 100 g, son además una fuente de magnesio y zinc, minerales asociados a la función cerebral y al control del estrés.
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Queso cheddar: un lácteo con cerca de 300 mg de triptófano por cada 100 g, que aporta calcio y proteínas.
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Carne de pollo y pavo: con más de 250 mg de triptófano, también proporcionan proteínas de alto valor biológico esenciales para mantener la salud general.
Sumar estos alimentos a una dieta variada —junto a frutas, verduras, legumbres y grasas saludables— puede contribuir a crear un entorno nutricional que favorezca la producción de serotonina y, con ello, a apoyar el equilibrio emocional.
En definitiva, como explica Fernando Mora, la alimentación puede ser una herramienta complementaria en el cuidado del bienestar emocional, siempre en combinación con hábitos de vida saludables y, cuando sea necesario, el acompañamiento profesional adecuado.
