Felipe Isidoro, experto en longevidad, rompe uno de los mitos más extendidos sobre la salud y dice que hacer ejercicio no alarga la vida. En el podcast de Uri Sabat, explica que la creencia de que el deporte te hace “vivir más años” es equivocada. “No podemos vivir más, solo evitamos el fallecimiento prematuro”, afirma Isidoro, dejando claro que el objetivo real del ejercicio es reducir riesgos y postergar la muerte, no convertirnos en inmortales.
Según el especialista, la diferencia entre quienes hacen ejercicio y quienes no no está en sumar años extra, sino en cómo se transcurre la vida y en la reducción de enfermedades graves. Mantener hábitos saludables disminuye las probabilidades de morir antes de tiempo, pero no altera la duración natural de la vida. En otras palabras, el deporte no cambia el final, solo mejora el camino hasta él.
Qué logra realmente el ejercicio físico
Hacer deporte regularmente tiene beneficios claros: fortalece el corazón, mejora la circulación, mantiene los músculos y articulaciones en buen estado y previene dolencias crónicas. Pero Felipe Isidoro insiste: “No es una fórmula mágica para vivir más años. Lo que conseguimos es minimizar el riesgo de muerte prematura”. La actividad física, junto a una dieta equilibrada y control del estrés, postergan problemas graves y permiten una vida más saludable y activa, sin alterar la longevidad biológica.
El experto añade que quienes no practican deporte tienen más probabilidades de sufrir eventos graves, como infartos o accidentes metabólicos, que pueden acortar la vida de forma prematura. Pero, aunque alguien sea extremadamente activo, no hay evidencia que indique que vivirá más allá de su expectativa natural. La mortalidad es inevitable; lo que sí es modificable es el momento en el que ciertas enfermedades podrían aparecer. Pero todo, como siempre, es un juego de probabilidades.
Cómo aplicar esta información en tu día a día
Lo importante, señala Isidoro, es incorporar el ejercicio como hábito, no como un intento de engañar a la muerte. Cualquier actividad que mantenga el cuerpo activo contribuye a vivir mejor y a evitar complicaciones tempranas. No se trata de competir por longevidad, sino de mejorar la resistencia y el bienestar diario.
Así pues, hacer deporte sigue siendo imprescindible, pero por razones reales y tangibles: salud, prevención y calidad de vida. El mensaje de Isidoro deja claro que no existen atajos para vivir más, pero sí formas de vivir mejor. Adoptar buenos hábitos evita muertes prematuras y nos permite disfrutar más años con autonomía y bienestar, que al final es lo que realmente cuenta.
