Australia se ha convertido en uno de los destinos favoritos para miles de españoles que buscan mejores salarios, estabilidad laboral y calidad de vida. Entre ellos está David Izquierdo, peluquero español afincado en Australia, cuya experiencia ha llamado la atención por una afirmación contundente: “Gano más de 3.000 euros y la vida cuesta lo mismo que en España”. Su testimonio pone sobre la mesa una comparación recurrente: ¿realmente se vive mejor fuera?
David explica que trabaja como peluquero en una gran ciudad australiana y que su salario mensual supera con holgura los 3.000 euros netos, una cifra muy por encima de lo habitual en España para el mismo sector. Pero lo más llamativo no es solo el sueldo, sino que, según su experiencia, el coste de la vida no es tan diferente como muchos imaginan.
Sueldos más altos y mayor reconocimiento profesional
En Australia, los salarios medios son significativamente más elevados que en España. Un trabajador cualificado puede ganar entre 3.000 y 4.500 euros mensuales, mientras que en España muchos empleos similares se mueven entre los 1.200 y 1.800 euros. En sectores como la hostelería, la construcción o los servicios personales —como la peluquería— la diferencia salarial es especialmente notable.
David destaca también el reconocimiento del oficio. En Australia, los trabajos técnicos y manuales están bien valorados y remunerados. Las jornadas suelen estar reguladas, se pagan las horas extra y existe una cultura laboral donde el equilibrio entre trabajo y vida personal es una prioridad real, no solo un eslogan.
En España, en cambio, muchos profesionales del sector servicios encadenan contratos precarios, salarios ajustados y largas jornadas, lo que empuja a muchos jóvenes a mirar al extranjero como única salida.
Vivienda, comida y calidad de vida: ¿realmente cuesta lo mismo?
Uno de los grandes miedos al emigrar a Australia es el precio de la vivienda. Es cierto que el alquiler puede ser elevado en ciudades como Sídney o Melbourne, pero David matiza que el esfuerzo económico relativo es similar al español. Es decir, aunque se paga más, el salario también es mucho mayor, por lo que el porcentaje del sueldo destinado a vivienda no difiere tanto.
En cuanto a la comida, los precios en supermercados son comparables a los de España, especialmente en productos básicos. Comer fuera puede ser algo más caro, pero los sueldos permiten asumirlo sin que suponga un lujo ocasional. Además, el poder adquisitivo es claramente superior.
No es casualidad que decenas de miles de españoles se hayan establecido en Australia en la última década, muchos con visados de trabajo temporal que luego se convierten en estancias prolongadas. Buscan no solo ganar más, sino vivir con menos estrés económico.
El caso de David Izquierdo refleja una realidad cada vez más común: emigrar ya no es solo una aventura, sino una estrategia para vivir mejor, incluso cuando el coste de la vida no es tan distinto como parece.
