El abogado laboralista Miguel Benito ha lanzado una advertencia que preocupa especialmente a los trabajadores más jóvenes, porque si nada cambia, la jubilación no llegará hasta los 71 años, con suerte, y las pensiones serán sensiblemente más bajas. Según explica, el sistema actual no es sostenible y la evolución demográfica empuja de forma inevitable a retrasar la edad de retiro y a recortar las prestaciones futuras de los que ahora están trabajando.

España tiene cada vez más jubilados y menos trabajadores cotizando, una tendencia que no solo no se corrige, sino que se agravará en las próximas décadas. La generación del ‘baby boom’ ya está entrando en la jubilación y detrás vienen cohortes más pequeñas, con carreras laborales más irregulares y salarios más bajos, lo que pone en jaque el equilibrio del sistema.

Un sistema que ya no puede sostenerse como está

Según Benito, la curva demográfica apenas deja margen de maniobra. Con un número creciente de pensionistas y una base de cotizantes insuficiente, las únicas variables que se pueden ajustar son la de subir la edad mínima de jubilación y reducir la cuantía real de las pensiones. En ese escenario, alcanzar los 71 años como edad efectiva de retiro no sería una excepción, sino la norma para los jóvenes actuales.

¿Cuántos años hay que cotizar para cobrar la pensión en otros países europeos?

El abogado subraya que el sistema ya consume cerca del 40 % de todos los impuestos que recauda el Estado, una cifra que limita enormemente el gasto en otros ámbitos esenciales como sanidad, educación o políticas de vivienda. Mantener este nivel de gasto en pensiones sin cambios estructurales implicaría aumentar la presión fiscal de forma constante o endeudarse aún más, algo que considera inviable a medio plazo.

Qué pueden esperar los jóvenes trabajadores

El diagnóstico pasaría por jubilarse más tarde y cobrar menos. Aunque la pensión nominal pueda subir con el tiempo, Benito advierte de que el poder adquisitivo real será inferior, debido a los ajustes que habrá que hacer para . Carreras laborales intermitentes, periodos de desempleo y salarios más bajos jugarán en contra de los futuros jubilados.

Además, insiste en que confiar exclusivamente en la pensión pública es un error estratégico para las nuevas generaciones. El sistema, tal y como está diseñado, no puede ofrecer las mismas garantías que dio a generaciones anteriores, y cualquier reforma futura irá orientada a contener el gasto, no a ampliarlo.

Así pues, el mensaje es contundente: el futuro de las pensiones en España se presenta complicado. Para los jóvenes, la jubilación a los 65 años con una pensión suficiente es cada vez más una excepción del pasado. Planificar con antelación y asumir que el sistema cambiará ya no es una opción, sino una necesidad.