Cuando un juez imputa, como ha pasado en Andalucía, a dos expresidentes de la Junta y hasta seis consejeros por el caso de los ERE una buena parte de la historia reciente de los que han gobernado la comunidad ininterrumpidamente desde el inicio de la transición queda manchada por la corrupción. No puede ser de otra manera si quienes se van a sentar en el banquillo son los expresidentes Manuel Chaves -titular del gobierno andaluz entre 1990 y 2009 y, además, otros doce años presidente del PSOE, amén de vicepresidente con Zapatero y otros altos cargos- y José Antonio Griñán -también presidente de 2009 a 2013 y exministro de Trabajo y de Sanidad-.

Entre los seis exconsejeros de la Junta también imputados hay dos nombres que destacan por encima de los demás: la exministra Magdalena Alvárez y el del todopoderoso Gaspar Zarrías. La primera, muy conocida por la opinión pública catalana ya que el caos de las infraestructuras adquirió dimensión siendo ella ministra de Fomento y en pleno debate sobre la llegada del AVE a Barcelona dejó algunas frases para la posteridad. Por ejemplo cuando contestaba ante la falta de explicaciones -cuando no incoherencia manifiesta- por el caos ferroviario aseguró: "me cuesta aprenderme las cosas de memoria, tengo la cabeza que tengo y las posibilidades que tengo". Así siguen las infraestructuras catalanas, pero este es otro artículo.

El caso es que el sumario de los ERE falsos que irá a juicio es, sin duda, el mayor asunto de corrupción política conocido en la comunidad andaluza. Según algunos medios que han seguido todo el detalle de la larga instrucción de la juez Mercedes Alaya, la cifra podría ascender hasta 6.000 millones de euros sin justificar. Otros la rebajan a 3.000 millones. y el auto del magistrado Jorge Alberto Barreiro habla de un importe superior a los 850 millones. En cualquier caso, estamos hablando de cifras astronómicas y que, según cual sea el desenlace del juicio, podría comportar penas de prisión y en el caso de Griñán un mínimo de cuatro años de cárcel.

Es obvio que no es una buena noticia para el PSOE en este difícil arranque de precampaña electoral por más que tanto Chaves como Griñán hayan abandonado inmediatamente la militancia socialista y tanto Susana Díaz como Pedro Sánchez hayan apelado a la presunción de inocencia. Que la tienen, obviamente, aunque en más de un caso ese criterio no lo apliquen a los demás.