El USS Abraham Lincoln, uno de los superportaaviones nucleares más imponentes de la Marina de los Estados Unidos, ha recibido la orden de poner rumbo a Oriente Medio en plena escalada de tensiones entre la Casa Blanca y Irán, según ha confirmado Forbes. Tras semanas operando en el Mar de China Meridional y de participar recientemente en ejercicios de fuego real como parte de su rutina de entrenamiento, el buque abandona ahora la región del Pacífico para acercarse a un posible escenario bélico. La orden llega en un momento en que la Casa Blanca considera real la posibilidad de hacer caer el régimen islámico iraní aprovechando las protestas masivas, que ya han dejado miles de muertos. El USS Abraham Lincoln, el quinto superportaaviones de la clase Nimitz, es la nave más cercana a la zona y pieza clave en cualquier operación militar de gran alcance contra Irán.

La Marina de los Estados Unidos había mantenido casi de forma ininterrumpida una presencia de portaaviones en Oriente Medio tras el estallido de hostilidades entre Israel y Hamás en octubre de 2023, pero esta presencia disminuyó el pasado septiembre, cuando el USS Nimitz abandonó la región y el Pentágono reorientó sus esfuerzos hacia operaciones en el Caribe ante la crisis con el régimen venezolano. Ahora, en medio de la escalada de tensiones con Irán, el USS Abraham Lincoln y su flota han recibido la orden de transitar desde el Indo-Pacífico hacia Oriente Medio, un trayecto que se prevé de unos siete días. Este superportaaviones, con más de 300 metros de eslora y propulsado por dos reactores nucleares, está armado hasta los dientes, con destructores de misiles guiados de la clase Arleigh Burke y buques de escolta. Además, normalmente lo acompaña un submarino de propulsión nuclear de la Marina, aunque su identidad no se divulga por razones de seguridad operativa.

Entre las opciones que se le han presentado sobre la mesa a Trump para una posible operación militar contra Irán, destaca el uso de un portaaviones como plataforma para una campaña militar sostenida. Atacar sin un portaaviones desplegado comportaría riesgos militares muy elevados y una capacidad de operación limitada, hecho que ya había sido señalado por varios analistas desde el inicio de la escalada de tensiones. Por ello, muchos consideraban imprescindible detectar movimientos navales y aéreos como señal previa de una ofensiva. Y así ha sido. En las últimas horas, fuentes de la inteligencia estadounidense e imágenes vía satélite han confirmado que el USS Abraham Lincoln ya ha iniciado su desplazamiento hacia Oriente Medio, hecho que confirma que el Pentágono avanza posiciones y se prepara para posibles escenarios militares contra la República Islámica.

La caída del régimen como objetivo final

“Si [Trump] hace algo, quiere que sea definitivo”, ha asegurado una de las personas familiarizadas con las discusiones internas sobre un posible ataque a Irán, en declaraciones a NBC News. Estados Unidos ya atacó instalaciones nucleares iraníes el verano pasado durante la operación Martillo de Medianoche, una ofensiva quirúrgica y limitada, que no pretendía derrocar el régimen, sino enviar un aviso. Por eso, el equipamiento utilizado fue más reducido, con los bombarderos B-2 como elemento central. Ahora, sin embargo, Trump quiere garantizar que cualquier nueva operación tenga un impacto decisivo sobre el régimen de los ayatolás. De momento, este objetivo no se ha podido asegurar, pero la inminente llegada del USS Abraham Lincoln a Oriente Medio abre una ventana operativa que podría hacer esta opción mucho más plausible.

Además, en el contexto actual, la reacción de Irán ante un nuevo ataque ligado a la ola de protestas masivas podría ser mucho más contundente que la respuesta moderada a la operación Martillo de Medianoche del verano pasado. Un bombardeo estadounidense ahora sería interpretado como una amenaza directa a la supervivencia del régimen islámico, lo que podría desatar una escalada militar severa: desde un lanzamiento masivo de drones y misiles contra bases de Estados Unidos repartidas por todo Oriente Medio, hasta operaciones coordinadas de milicias proiraníes en toda la región. El presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, ya advirtió el pasado domingo que "en caso de ataque, tanto el territorio ocupado como los centros militares y navales estadounidenses serán objetivos legítimos". En este escenario, la presencia inminente del USS Abraham Lincoln ofrece al Pentágono una capacidad de respuesta y disuasión más sólida.

Sigue ElNacional.cat en WhatsApp, ¡encontrarás toda la actualidad, en un clic!