Federico Valverde es una de las voces con más peso dentro del Real Madrid, y su idea de Álvaro Arbeloa no es tan positiva como le gustaría al actual entrenador blanco. No se trata de un conflicto abierto ni de una guerra, pero sí que hay una distancia que empieza a compartirse dentro del vestuario entre jugadores y técnico. El uruguayo no termina de creerse el proyecto ni la figura del actual entrenador de cara a la temporada venidera.
En el día a día, Valverde percibe que hay algo que no encaja. No conecta con la forma de liderar de Arbeloa y le genera dudas un perfil que considera poco coherente con lo que siempre se ha sabido de su etapa en el Castilla. Allí, recuerdan, era visto como un técnico duro, incluso autoritario, muy lejos de la imagen cercana que ahora intenta proyectar de cercanía y de cierto 'peloteo' con los líderes.
Un liderazgo que no convence al vestuario
Y es que esa cercanía no termina de gustar. Dentro del grupo hay quien la interpreta como impostada, como un gesto forzado que no termina de cuajar en un vestuario acostumbrado a líderes de verdad que se ganan el respeto con carácter e ideas. Valverde es uno de los que piensa que el mensaje no llega y que la autoridad se diluye con ese exceso de proximidad poco verdadero.
Además, existe la sensación de que Arbeloa no gestiona bien las jerarquías. Algunos jugadores creen que no hay un criterio claro, que las decisiones cambian demasiado y que el vestuario necesita un mando firme, especialmente en un momento de máxima exigencia como el que atraviesa el Real Madrid y donde los resultdos deben llegar de verdad.
Valverde no está solo en esta postura
La posición de Federico Valverde no es aislada. Otros pesos pesados del vestuario comparten en privado una visión similar y empiezan a asumir que, si Arbeloa continúa más allá de esta temporada, habrá decisiones importantes que tomar. El uruguayo tiene claro que no se ve trabajando a largo plazo con él como entrenador. No se trata de una amenaza ni de un ultimátum, pero sí de una convicción.
Valverde entiende que el equipo necesita un cambio de rumbo en el banquillo para competir al máximo nivel y no cree que Arbeloa sea el hombre indicado para liderar ese proceso en la 26/27. Así pues, el futuro del técnico está cada vez más condicionado por el sentir del vestuario. En el Real Madrid saben que cuando figuras como Valverde empiezan a dudar, el problema va más allá de los resultados. Y esa realidad deja a Álvaro Arbeloa en una posición cada vez más frágil de cara a lo que viene la próxima temporada.
