Kylian Mbappé es consciente de que este verano se preparan una serie de importantes cambios en la estructura del Real Madrid. Comenzando por la llegada de un nuevo entrenador, que reemplazará a Álvaro Arbeloa en el banquillo, y prosiguiendo por las numerosas bajas que se concretarán en la plantilla, para dejar espacio a los nuevos fichajes. Y entre los compañeros que harán las maletas con total seguridad, se encuentra uno de sus mejores amigos en el vestuario.
Porque el campeón del Mundial de Rusia se tendrá que despedir de su compatriota Eduardo Camavinga. Es uno de los grandes señalados por los malos resultados colectivos que han obtenido este curso, el segundo año consecutivo sin conquistar ningún título, y su rendimiento ha sido muy criticado. No se puede negar que ha estado muy lejos de su mejor versión, y ha tenido una evolución muy lejos de las expectativas que generó.
Llegó hace un lustro al Santiago Bernabéu, con el cartel de futura estrella mundial, y los expertos afirmaban que tenía las condiciones y el talento necesarios para marcar una época. Y fue vital para Carlo Ancelotti en sus primeras temporadas, gracias a su polivalencia y a sus condiciones, que rápidamente le hicieron ganarse el respeto de la afición. Pero no ha progresado como se esperaba, y las numerosas lesiones que le han acompañado le han acabado lastrando.
El ex del Stade Rennais ha cometido errores muy graves, y no ha encajado en los planes de Xabi Alonso ni de Álvaro Arbeloa, a pesar de que ha tenido muchos minutos, gracias a las lesiones de sus compañeros. En el Madrid tienen claro que es el momento perfecto para prescindir del futbolista nacido en el año 2003, antes de que su valor de mercado siga cayendo, y como ha filtrado el diario ‘Sport’, ya ha sido ofrecido a una larga lista de clubes.
Mbappé tendrá que despedirse de Camavinga, quien también ha llegado a la conclusión de que lo mejor que puede hacer pensando en su carrera es iniciar un nuevo reto en otro lugar.
Camavinga, tasado en unos 30 millones de euros
El declive de Camavinga ha provocado que el Madrid se tenga que conformar con una compensación económica moderada, y no pedirán más de 30 millones de euros, una cifra muy razonable.
Por ahora, no han aparecido los primeros equipos dispuestos a acogerlo en sus filas, pero es una simple cuestión de tiempo que llegue alguna oferta.
