Los expertos en limpieza coinciden: limpiar los cristales a pleno sol deja las ventanas peor que antes

Limpiar las ventanas en un día soleado puede parecer una buena idea porque la luz permite ver mejor la suciedad. Sin embargo, los expertos en limpieza advierten de que hacerlo cuando el sol incide directamente sobre los cristales suele empeorar el resultado. El calor provoca que el agua y el producto limpiador se sequen demasiado rápido, antes de que puedan retirarse correctamente.

Y es que cuando el líquido se evapora sobre la superficie aparecen marcas, cercos y restos difíciles de eliminar. En lugar de conseguir un cristal transparente, pueden quedar líneas visibles que obligan a repetir todo el proceso. El problema se agrava en verano, en ventanas orientadas al sur o durante las horas centrales del día, cuando la temperatura del vidrio puede ser muy elevada.

El producto se seca antes de poder retirarlo

La realidad es que los limpiacristales necesitan unos segundos para actuar y poder arrastrar la grasa, el polvo y las huellas. Si el cristal está caliente, el producto desaparece casi de inmediato y deja parte de sus componentes adheridos a la superficie. Pasar después un paño seco no siempre elimina esos residuos y puede extenderlos todavía más.

Ventana
Ventana

De este modo, los especialistas recomiendan limpiar las ventanas a primera hora de la mañana, al final de la tarde o en días nublados. También se puede trabajar por zonas y elegir primero las ventanas que permanezcan en sombra. Lo importante es evitar que el cristal se caliente mientras se está limpiando. Utilizar demasiado producto tampoco mejora el resultado. Una pequeña cantidad suele ser suficiente, especialmente si se aplica sobre un paño de microfibra en lugar de pulverizar directamente toda la ventana.

La técnica también evita las marcas

Para retirar la suciedad, conviene utilizar un paño limpio, una rasqueta de goma o papel que no suelte pelusa. Los movimientos pueden hacerse en horizontal por una cara del cristal y en vertical por la otra. Así resulta más sencillo identificar en qué lado ha quedado una marca. También es recomendable limpiar previamente los marcos y retirar el polvo acumulado. Si se empieza directamente por el cristal, esa suciedad puede mezclarse con el agua y extenderse por toda la superficie.

Así pues, limpiar los cristales a pleno sol no permite acabar antes ni obtener un resultado más brillante. Al contrario, el calor acelera el secado y deja ventanas con marcas. Elegir una hora con sombra, usar poco producto y secar bien permite conseguir cristales realmente limpios sin tener que repetir el trabajo.