El banquillo del Real Madrid vuelve a situarse en el centro del debate y, junto a los nombres de posibles entrenadores, emergen lecturas que van más allá de lo táctico. La figura de Mauricio Pochettino aparece en las quinielas como posible relevo de Álvaro Arbeloa, pero su irrupción no sería neutra dentro del vestuario blanco. Hay un jugador cuya reacción preocupa especialmente.

Kylian Mbappé no guarda un recuerdo nada positivo de su etapa bajo las órdenes del técnico argentino en el Paris Saint-Germain. Aquella convivencia estuvo marcada por tensiones deportivas, diferencias en la gestión del grupo y una sensación generalizada de falta de sintonía entre el entrenador y su gran estrella. Un contexto que en el Real Madrid no se ignora.

Mbappé no quiere repetir malas experiencias

La posición del delantero francés, según fuentes cercanas, sería firme. Mbappé no vería con buenos ojos un reencuentro con Pochettino en el Santiago Bernabéu. La etapa compartida en París dejó cicatrices deportivas y personales que no invitan precisamente a una reconciliación en otro escenario de máxima exigencia como lo es el conjunto blanco. El problema no radicaría únicamente en una cuestión de afinidad. Las cosas no fueron bien en el pasado por algún motivo y Mbappé tiene más que asumido que Pochettino no puede ser su entrenador.

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Dentro del Real Madrid son plenamente conscientes de esta variable. Mbappé no es un jugador más en la plantilla, sino la gran referencia del equipo en todos los sentidos. La llegada de un técnico que no cuente con su plena confianza abriría un foco de tensión difícil de gestionar desde el primer día.

Un escenario incómodo para el club

La hipotética designación de Pochettino introduciría un dilema estratégico. Apostar por el técnico argentino implicaría asumir el riesgo de una relación deteriorada con el jugador más determinante del equipo. Un pulso silencioso que ningún gran club desea afrontar. La posibilidad de que Mbappé solicitara su salida ante ese escenario no se contempla como algo menor. La realidad es que en el club nadie queire asumir ese peligro y por eso la ocpión del entrenador argentino va perdiendo fuerza.

El Real Madrid no solo evalúa perfiles tácticos o trayectorias, sino también la compatibilidad con los líderes del vestuario. La gestión de egos y equilibrios internos pesa tanto como los sistemas de juego. Así pues, el nombre de Pochettino no genera pocas opiniones a su alrededor. La sombra de su pasado con Mbappé condiciona inevitablemente cualquier escenario. En el Real Madrid saben que ciertas decisiones pueden tener consecuencias mucho más profundas que las puramente deportivas.