El nombre de José Mourinho vuelve a estar sobre la mesa del Real Madrid como uno de los entrenadores mejor valorados en la cúpula del club, pero su posible regreso se topa con un obstáculo de peso dentro del vestuario: Kylian Mbappé y Jude Bellingham. Las dos grandes estrellas blancas se han posicionado de forma clara en contra del fichaje del técnico portugués, al considerar que su llegada no beneficiaría a sus intereses deportivos.
Según fuentes próximas al club, tanto Mbappé como Bellingham creen que el estilo de gestión de Mourinho, más rígido y centrado en el control del vestuario, no encaja con su perfil ni con el rol protagonista que ambos esperan tener en el proyecto deportivo del Real Madrid. La percepción compartida es que el técnico luso podría limitar su libertad en el campo y condicionar su rendimiento individual.
Preferencia por Zidane o Klopp
Frente a la opción de Mourinho, las dos estrellas madridistas tendrían claras sus alternativas. Zinedine Zidane y Jürgen Klopp son los nombres que generan mayor consenso entre los pesos pesados del vestuario, al considerarlos entrenadores con un modelo de juego más favorable para el talento ofensivo y una gestión más cercana con los futbolistas clave.
En el caso de Zidane, su pasado exitoso en el club y su capacidad para manejar egos juegan a su favor, además de que es francés como Mbappéy parte del núcleo duro del vestuario Por su parte, Klopp es visto como un técnico capaz de potenciar a los jugadores de ataque y construir proyectos ambiciosos a medio plazo y Bellingham cree que puede devolverlo a su mejor nivel.
Un pulso interno en la planificación deportiva
La oposición frontal de Mbappé y Bellingham complica seriamente la llegada de Mourinho, pese a que sigue siendo el perfil favorito en determinados sectores de la alta esfera del club. En el Real Madrid son conscientes de que cualquier decisión sobre el banquillo deberá tener en cuenta el peso específico de sus principales estrellas, especialmente en un momento clave para definir el rumbo del proyecto deportivo.
Así, el futuro del banquillo blanco apunta a convertirse en un debate estratégico, donde el equilibrio entre la visión de la directiva y las preferencias del vestuario será determinante, ya que las estrellas no van a dar su brazo a torcer ni permitirán que llegue cualquier entrenador a cambiar las cosas así como así.
