Desde hace muchos meses, el Barça se encuentra peinando el mercado de jugadores que podían llegar al Camp Nou como agentes libres para reforzar al equipo con un mínimo gasto. En vistas a ese objetivo, uno de los primeros nombres que saltó a escena fue el de César Azpilicueta. El defensa navarro, a priori, acababa contrato con el Chelsea a final de esta temporada, pero al haber jugado más de 30 partidos oficiales a lo largo del curso, su vinculación con los blues se podía prolongar automáticamente para un año más.

El relevo en el Chelsea puede afectar al Barça

El Barça era consciente de ello, pero las negociaciones con el navarro fueron buenas y se llegó a un acuerdo para que juegue de blaugrana las próximas dos temporadas, con una tercera opcional. Además, se contaba con el beneplácito de Roman Abramovich y, sobretodo, Marina Granovskaia, la directora deportiva del club londinense, que aseguraron a Azpilicueta que le pondrían las cosas fáciles para fichar por el Barça.

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Azpilicueta es capitán del Chelsea / EFE

El optimismo en el seno blaugrana era muy alto, puesto que Xavi Hernández valora mucho el perfil del ex de Osasuna, que puede adaptarse a todas las posiciones de la defensa, pero puede haber un cambio que trunque todos los planes creados hasta ahora. Porque Abramovich y Granovskaia ya no están, puesto que tras las múltiples sanciones del gobierno británico a causa de la guerra en Ucrania, fueron forzados a salir del club.

Un club que ahora, está en manos del estadounidense Todd Boehly. El nuevo dueño del Chelsea, según The Telegraph, va a sentarse a hablar con Azpilicueta para retenerlo a toda costa. Las salidas de Antonio Rüdiger, ya de forma oficial con destino a Madrid, y de Andreas Christensen, que fichará por el Barça, dejan en jaque a la defensa, y Boehly no quiere que también se vaya Azpilicueta.

Boehly quiere retener al capitán cueste lo que cueste

Esta reunión, que se va a producir la próxima semana, cuando el futbolista ya haya acabado sus compromisos internacionales con la selección española en la Nations League, puede cambiar su futuro. Su idea era volver a España y fichar por el Barça, pero tras 10 temporadas en Stamford Bridge, donde es ídolo, capitán y una figura muy respetada, no quiere salir por la puerta de atrás.

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Todd Boehly, nuevo propietario del Chelsea / EFE

Es por ello que no puede descartarse que, como último servicio al club, acepte quedarse, como mínimo, un año más. Eso afectaría, sin duda alguna, las intenciones de Mateu Alemany en el Barça. El fichaje de Azpilicueta sería un perfil parecido al que se viene hablando de Robert Lewandowski o Ángel Di María.

Son jugadores veteranos, que llegarían gratis o por un traspaso bajo para el nivel que pueden dar, y garantizan dos o tres años de buen fútbol. Eso ayudaría a conseguir un rendimiento inmediato que, junto a la base de jugadores jóvenes y con mucho margen de mejora, facilitaría que el Barça volvier a ser competitivo en Europa. Pero del dicho al hecho hay un trecho, y Todd Boehly está dispuesto a demostrarlo quedándose a Azpilicueta.

 

Imagen principal: Joan Laporta, tenso durante una comparecencia pública como presidente del Barça / EFE