El nombre de Fernando Alonso vuelve a situarse en el centro del debate dentro del paddock, el piloto asturiano ha vuelto a quedarse atrás, su coche no funciona y, como ya es costumbre, tiene un coche que nada tiene que ver con su nivel de talento. Ante esta dura realidad, la reflexión gira en torno a su fichaje por Aston Martin y la oportunidad que, según diversas interpretaciones, pudo haberse abierto en Mercedes.
Cuando el piloto asturiano decidió cerrar su etapa en Alpine y apostar por el proyecto liderado por Lawrence Stroll, el movimiento fue presentado como una jugada brillante. Sobre la mesa había argumentos como una fábrica completamente renovada, un túnel de viento de última generación y la futura llegada de los motores Honda. Todo parecía alineado con la idea de construir un monoplaza capaz de luchar por victorias y por un campeonato.
Un proyecto que prometía grandeza
Desde el entorno del equipo, el mensaje era muy claro. El plan técnico y estructural apuntaba a convertir a Aston Martin en una referencia de la Fórmula 1. Alonso no solo veía una mejora, sino la posibilidad de formar parte de una transformación histórica, algo muy atractivo para un piloto que quiere ganar de nuevo. La promesa no era inmediata, pero sí que apuntaba a un 2026 ganador.
Sin embargo, la evolución del equipo ha sido mucho más irregular de lo esperado. Tras un arranque ilusionante, el rendimiento se estancó y las mejoras no ofrecieron el salto definitivo. En un campeonato donde las décimas deciden jerarquías, la falta de progresión se tradujo en pérdida de posiciones. El escenario ideal comenzó a resquebrajarse y las dudas emergen con este 2026 que comienza de la peor manera.
La sombra de Mercedes
Paralelamente, Mercedes atravesaba su propio proceso de reconstrucción. Durante un tiempo, la escudería alemana parecía lejos de su dominio habitual, pero los avances recientes han devuelto al equipo a la pelea por las posiciones de cabeza. La posibilidad de esperar al adiós de Lewis Hamilton y aspirar a un asiento en las flechas plateadas era una opción que muchos sondearon.
De hecho, algunos apuntan a que Alonso pudo haber valorado distintos escenarios antes de comprometerse definitivamente con Aston Martin. Sin embargo, las promesas de Lawrence Stroll, ahora caídas en saco roto, hicieron que el asturiano abandonara la idea de irse a Mercedes para apsotar por el coche de James Bond.
