El Real Madrid ya tiene cerrada una operación de futuro que, lejos de generar consenso interno, amenaza con convertirse en un foco de tensión desde el primer día. Nico Paz volverá al club en verano, una decisión tomada desde los despachos que no cuenta con el respaldo de Álvaro Arbeloa, consciente de que su llegada puede alterar seriamente el equilibrio del vestuario.

El problema no es el talento. Nadie discute la calidad de Nico Paz ni su potencial para ser una estrella a medio plazo. El conflicto está en el contexto. El Real Madrid tiene una mediapunta absolutamente saturada, con demasiados nombres para un solo rol y que hacen muy difícil encajar una nueva pieza sin fricciones.

Una posición colapsada en el Real Madrid

Álvaro Arbeloa lo tiene claro. La mediapunta es un embudo. Jude Bellingham es intocable, Arda Güler exige más protagonismo, Brahim Díaz ha demostrado que puede ser decisivo y Franco Mastantuono es una apuesta estratégica del club que también puede jugar ahí. Un único puesto para demasiados futbolistas.

Jude Bellingham Real Madrid

La llegada de Nico Paz no resuelve un problema, lo multiplica. Es otro perfil creativo que necesita balón y minutos para rendir. Y eso, en el contexto actual, es exactamente lo que no sobra. Arbeloa teme que la convivencia de tantos talentos en el mismo espacio genere problemas en el vestuario. En el cuerpo técnico consideran que no hay margen para contentar a todos. Alguien quedará relegado al banquillo o directamente fuera de los planes, y eso puede afectar al rendimiento colectivo. El vestuario, según reconocen fuentes internas, ya empieza a asumir que habrá ruido.

Un fichaje impuesto que genera fricción

La operación de Nico Paz responde más a una apuesta institucional que a una necesidad inmediata del primer equipo. En el club creen que no pueden dejar escapar a un talento formado en casa, aunque el encaje deportivo sea delicado. Esa decisión, sin embargo, deja a Álvaro Arbeloa en una posición incómoda. El entrenador sabe que tendrá que gestionar egos, expectativas y minutos desde el primer día. No quería otro nombre para la mediapunta, pero tendrá que asumirlo. Y eso, en un vestuario nunca es sencillo.

Algunos jugadores ya perciben que la competencia empieza a ser excesiva y que no todos tendrán el protagonismo prometido. La sensación de saturación es un hecho y amenaza con convertirse en un problema de gestión más que de fútbol. Así pues, el Real Madrid se prepara para recibir a Nico Paz sabiendo que su llegada, lejos de ser un refuerzo limpio, puede convertirse en un foco de conflicto. El talento está asegurado. La armonía del vestuario, no tanto.